El Banco Central Europeo (BCE) ha decidido que ya es momento de relajar las medidas para combatir la crisis derivada de la pandemia.

Con la recuperación tomando cuerpo y los precios escalando, la institución que preside Christine Lagarde ejecutará a partir de ahora el programa de compra de deuda derivado de la pandemia, que asciende a 1.85 billones de euros, a “un ritmo moderadamente menor” que en los dos trimestres anteriores.

Sin embargo, Lagarde ha negado que esté dando el primer paso para acabar con el programa estrella de compras de deuda vinculado a la pandemia (PEPP, por su sigla en inglés).

Aunque el BCE no ha dado cifras, los expertos coindicen que se buscará una reducción al importe de compras netas que se registraba en el verano del 2020 (entre 60,000 y 70,000 millones de euros).

El cambio será mínimo. Actualmente, el BCE estaba adquiriendo 80,000 millones de bonos al mes bajo el PEPP y otros 20,000 millones mensuales correspondientes al programa ampliado de compras de activos, (APP, por su sigla en inglés), que es el programa de compras convencional.

Cabe recordar que el PEPP nació como un programa de emergencia para luchar contra el impacto de la Covid-19 en la economía y fue adicional al APP, que seguirá operando sin una limitante de tiempo.

A pesar de esto, el BCE ha aclarado que este movimiento está muy lejos de lo que pretende hacer la Reserva Federal de Estados Unidos a finales de año. El llamado tapering, que se refiere a una reducción progresiva de estímulos, podría ser más agresivo en aquel país.

La discusión sobre el futuro de la política monetaria tendrá lugar en diciembre, dijo Lagarde.

“Ya llegará el momento” de normalizar la política monetaria, afirmó Lagarde. Pero consideró que ahora “es demasiado pronto”.

Crecimiento a la vista

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, dijo que la economía de la zona euro va a superar antes de finales de año su nivel previo a la pandemia, tras la revisión al alza por parte de la institución de la proyección de crecimiento.

El BCE aumentó este jueves a 5% su estimación de crecimiento en la zona euro para el cierre del 2021, en un contexto de reactivación económica tras el impacto de la pandemia, según Lagarde. Esto es 0.4 puntos porcentuales más que la anterior previsión de 4.6 por ciento.

En cambio, se recortó levemente la estimación de crecimiento para 2022 de 4.7 a 4.6%, y para 2023 la dejaron sin cambios en 2.1 por ciento.

“La economía remonta, pero aún no estamos en la situación que queremos. Aún no hemos superado todas las dificultades”, aseguró Lagarde.

¿Una inflación sólo temporal?

En cuanto a la inflación en la zona euro, el BCE dijo que este año el índice de precios al consumidor debería aumentar 2.2%, se situaría en 1.7% en el 2022 y 1.5% en el 2023.

Sin embargo, Lagarde indicó que el alza actual es “ampliamente temporal”. Pero esta presión sobre los precios “podría resultar más persistente”, reconoció la dirigente francesa, lo que podría obligar al BCE a actuar.

En ese encuentro, el BCE mantuvo sus principales tasas en su nivel más bajo de la historia.

La principal tasa de interés se mantuvo en cero, y a los bancos se les aplicará una retención de 0.50% en los depósitos que entregan al BCE en lugar de prestarlos a sus clientes. (Con información de Reuters y AFP)