Argentina padece la inflación más alta de los últimos 27 años y cerrará el 2018 con una tasa superior a 45%, el triple de lo que había estimado el presidente Mauricio Macri, de acuerdo con datos oficiales.

El estatal Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) reveló que la inflación de noviembre fue de 3.2%, con lo que el acumulado de todo el año ya suma 43.9%, y todavía falta cerrar los datos de diciembre.

Una de las principales promesas de Macri durante la campaña fue derrotar a la inflación, pero ya como presidente no logró cumplir las metas propuestas, lo que ha impactado negativamente en su popularidad.

En el 2016, su primer año de gobierno, el presidente previó una inflación de 25%, pero fue de 40%; al año siguiente estimó que oscilaría entre 12% y 17%, y cerró en 25%, es decir, siempre muy por arriba de lo prometido.

Para el 2018, el equipo económico macrista previó que la inflación sería de 10%; luego modificó las estimaciones a 15%, pero finalmente rozará 50%, lo que afecta a los trabajadores porque los aumentos salariales no se dieron a la par del incremento del costo de vida.

Los datos colocan a Argentina entre los cinco países con mayor inflación del mundo junto con Venezuela (que padece una hiperinflación), Sudán del Sur (99.4%), Sudán (64%) e Irán (48%), aunque es el único que mantiene una economía frágil a pesar de no padecer una crisis humanitaria o conflicto bélico.

A fines de los años 80, el país sudamericano sufrió una hiperinflación que implicaba, por ejemplo, la reetiquetación de precios con aumentos en varias ocasiones a lo largo de un solo día.

En 1991, con Carlos Menem como presidente, la inflación fue de 84%, mientras que un año después cayó hasta 18% y mantuvo niveles menores hasta que en el 2002, con una grave crisis económica en ciernes y ya durante el gobierno de Fernando de la Rúa, subió a 41 por ciento.

Durante las presidencias de Néstor Kirchner (2003-2007) y Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015), la inflación más alta se registró en el 2014, con una estimación de 34 por ciento.

Por eso, si se compara el 45% que padece actualmente Argentina, es el nivel más alto desde el registrado en 1991, es decir, en los últimos 27 años.

Actividad económica se contrae

Por otra parte, la actividad económica del país se habría contraído 3.9% interanual en octubre, golpeada principalmente por la merma en la construcción y en el consumo, según el promedio de un sondeo de Reuters publicado el miércoles.

Las estimaciones entre cinco analistas locales también arrojaron una caída en la mediana de 3.8% para el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE) correspondiente al décimo mes del año, con lo que acumularía su séptimo mes consecutivo en terreno negativo.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el EMAE registró en junio una merma de 6.8%, su peor medición en lo que va del 2018.

“La actividad de la construcción dejó de ser el tractor de la economía argentina (...) la contracción de este sector tiene su correlato inmediato en las industrias conexas, el empleo —es un gran demandante— y, consecuentemente, en los indicadores de consumo”, afirmó la consultoría Invenómica.

“Su desempeño en el futuro inmediato será central para ponderar la capacidad de crecimiento de la economía y las bondades de esa potencial expansión en términos de la generación de empleo y el aumento los indicadores de consumo”, añadió.

Las proyecciones de los encuestados oscilaron entre una contracción mínima de 3.1% y un retroceso máximo de 5.2% para el EMAE de octubre.

“En lo inmediato, si bien creemos que la fase recesiva de mayor agudeza ha quedado atrás, no esperamos un dinamismo generalizado de los sectores que permita hablar de una recuperación sólida”, dijo la consultoría Orlando Ferreres & Asociados.

El Indec dará a conocer el dato oficial de la actividad económica el jueves próximo. (Con información de Notimex y Reuters)