“Muchas veces no sé expresar lo que siento por este club, ojalá fuera más expresivo en este tipo de cosas”, dijo Héctor Herrera después de ganar su primer título de Liga con Porto.

Han pasado casi cinco años desde que llegó a Portugal en el invierno del 2013 y el mediocampista que significó en ese entonces el tercer fichaje más costoso en la historia de los Dragones se convirtió en el primer futbolista mexicano que levanta un trofeo de campeón de liga como capitán; es decir, fue él quien tocó por primera vez la copa.

La campaña de Héctor en Porto se puede resumir en números. Después de 40 partidos y 72.6% de todos los minutos de su equipo, Herrera registró cinco anotaciones y siete pases de gol, con lo que mantiene la inercia de productividad promedio desde que llegó al futbol europeo: al menos cinco goles y seis asistencias por temporada.

No está entre los mejores cinco jugadores de su club en aporte de goles y asistencias, aunque sí es el tercero que más minutos juega. Tampoco es líder en las estadísticas individuales del torneo portugués; sin embargo, Héctor desarrolló durante esta temporada un aspecto que tenía pendiente desde sus inicios en el futbol: dar algunos pasos para convertirse en líder, al fungir como el primer capitán de Porto durante la temporada.

“Le falta desarrollar una personalidad de liderazgo, porque con ese nivel futbolístico, que es uno de los jugadores más rentables que tiene el futbol mexicano en Europa, si fuera un líder, tal vez ya no jugaría en Porto”, indica Ángel Coca González, visor de futbolistas y quien descubrió a Héctor Herrera a los 11 años en Rosarito, Baja California.

Ángel González trabajaba para Pachuca cuando detectó al mediocampista que ahora juega en Portugal. Para entonces, relata el entrenador, se evaluaba la técnica individual, control y conducción de balón así como el conocimiento de la posición que jugaban los niños y todos esos aspectos los cumplía a la perfección Héctor, aunque en la evaluación de carácter y personalidad, detectaron a un chico humilde, reservado y tímido.

La primera pasión de Héctor Herrera fue una bicicleta, pero debido a la situación económica de su familia su papá le tuvo que reconstruir una que ya no servía.

“Me lo cuida señora, después vengo por él”, recuerda haberle dicho Ángel González a la mamá de Héctor y dos años más tarde ya jugaba para las Fuerzas Básicas de Pachuca.

“A veces hablamos según nuestro físico y yo creo que a él algo lo cohíbe”, reflexiona el visor de jugadores sobre la autoconfianza que desarrolló Héctor durante su etapa formativa, en Pachuca.

El futbolista mexicano ha triplicado su valor en Portugal, pasando de 6 a 18 millones de euros que lo convierten en el tercero más valioso de la plantilla de Porto. Tiene una cláusula de rescisión de 40 millones de euros que significan una de las mejores oportunidades del club para dejar una ganancia por su venta.

Actualmente, es el futbolista de campo que más tiempo lleva en el club de toda la plantilla y, aunque tiene contrato hasta el 2019, equipos como Nápoles, Juventus y Milán han mostrado interés por el jugador mexicano.

“Sé el club que represento y poner a un mexicano como capitán no es una decisión normal. Comencé a trabajar con él este año y reafirmo por qué tomé esa decisión, por qué lo hice capitán de mi equipo, es un gran hombre y un profesional fabuloso. Es un verdadero capitán y estoy muy feliz por él”, explica Sergio Conceicao, entrenador de Porto, después de que Herrera marcó el gol de la victoria ante Benfica hace tres jornadas y que significó el liderato de la clasificación y ahora el título de campeón.

Ángel González describe a Héctor como un futbolista disciplinado en la cancha, talentoso y creativo, “le voy a decir que saque su personalidad, porque, al ser catalogado uno de los mejores futbolistas de México, tiene que convertirse en líder, hablar más en la cancha”, sentencia quien descubrió al jugador mexicano que llegará como campeón de liga en Portugal al mundial de Rusia 2018.

Héctor será anunciado en los próximos días como parte de la lista final del técnico Juan Carlos Osorio.

eduardo.hernandez@eleconomista.mx