Silvio Romero dio un grito desde la entraña, producto de acumular furia, frustración, coraje, los reproches y enojo de su afición. El delantero de América se reivindicó en la Copa MX con dos goles, uno de penal y otro de un disparo de pierna derecha, para darle el triunfo a su equipo 2-1 sobre Potros de la UAEM.

Después de que el fin de semana pasado, en el partido ante Pumas de la jornada 3, Silvio falló un penal, la poca afición que acudió al estadio Azteca no olvidó el incidente y recibió con gritos, chiflidos, reclamos al delantero argentino.

Además del entorno, un gol de Juan Morales ponía el panorama más difícil para América, que tuvo que destruir el espíritu competitivo y carácter de los futbolistas del equipo de la Liga de Ascenso.

Todo tenía que volver al equilibrio en el Azteca, por eso apenas el árbitro marcó el penalti por una falta sobre Diego Lainez, Silvio tomó el balón para saldar las cuentas y anotar desde el punto penal su primero gol de la temporada.

Fue un festejo introspectivo, con un grito que liberó la presión del delantero y que tuvo el apoyo de sus compañeros que acudieron al abrazo colectivo. En el segundo tiempo, cuando Potros y Águilas ya jugaban con 10 elementos cada equipo, por las expulsiones de David Stringel y Guido Rodríguez, Romero encontró un balón en el área chica y remató con potencia para darle los primeros tres puntos a América en el grupo 3 de la Copa MX.

Incluso el debut de Mateus Uribe, el último refuerzo de Águilas quedó como anécdota. La noche fue para que Silvio Romero recuperara la confianza que una panenka le había quitado apenas tres días antes.