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Perfil de visores, clave para mantener la identidad de Pumas

Arduo trabajo para ver el potencial de cerca de 3,000 niños y jóvenes que pueden integrarse a las fuerzas básicas de los auriazules.

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“Nuestro trabajo es silencioso, es casi invisible. Tenemos que estar por todo el país buscando jugadores, caminando, tomando camiones, aviones, todo tipo de situaciones, y cuando encontramos un jugador y lo vemos llegar a primera división es muy gratificante”, expresó Miguel Vargas, visor de Pumas.

Sin sus canteranos, Pumas parece perder gran parte de su identidad. El club cuenta con tres expertos para detectar a aquellos jóvenes mejor identificados con la garra que los caracteriza, Miguel Ángel Vargas, Pedro Solís y Cándido García, quienes trabajan de la mano con el director de Fuerzas Básicas, Andrés Lillini.

Anualmente se unen de cuatro a seis jugadores por categoría a la comunidad de fuerzas básicas de Pumas, en total son alrededor de 270 jugadores de entre 10 y 22 años. Si uno o dos por generación llega a la Primera División es considerado un buen número.

Por ello en Pumas el que los chicos continúen sus estudios es de suma importancia. Una de las indicaciones del ingeniero Leopoldo Silva, presidente del club, fue darle especial atención a los programas de educación de los jóvenes. “Al final el estudio es lo único que cuenta y el único sostén que te queda en la vida. Ser futbolista es para pocos, el estudio es para todos”, dijo Lillini.

El club le da facilidades a sus atletas para encontrar el tiempo de estudiar. “Tenemos un departamento de desarrollo humano que los acompaña; tenemos un sistema de becas; tenemos la prepa en línea de la UNAM donde todos están aquí adentro en un aula con profesores de apoyo y escuelas primarias y secundarias dónde van todos los chicos que viven en la casa club”.

Regiones con talento

La tarea para el área de scouting durante el primer trimestre del 2020 está concentrada en detectar a niños de 10, 11, 12 y 13 años dentro de la Ciudad de México, “para tener una buena base local de jugadores en las categorías pequeñas”, puntualizó Miguel Vargas. En ese periodo observan a alrededor de 3,000 chicos y entran por categoría entre tres y cuatro jugadores.

Respecto a lo que evalúan en un jugador mencionó: “Son los aspectos técnicos: pase, control, golpeo de balón, coordinación, un punto muy importante en un futbolista moderno. Y también depende de las edades. Buscamos jugadores con potencia, con fuerza y con velocidad”.

Al finalizar marzo, Miguel Vargas y Pedro Solís se encargarán de buscar a los talentos a lo largo del país a través de torneos o de visorias que se organizan mediante publicidad. Debido a las condiciones físicas de los jugadores, ambos visores coinciden en que las regiones más vastas de prospectos son Jalisco, Michoacán y en la zona del norte del país “son jugadores fuertes físicamente. Sinaloa es una zona muy importante a nivel de jugadores juveniles e infantiles”.

“En junio a todos los que hemos seleccionado los hacemos venir por periodo de dos semanas y ahí tomamos una decisión final sobre la incorporación, el promedio que tenemos de ingreso por división es más o menos de entre cuatro y seis jugadores por año por edad”, explicó Andrés Lillini.

—¿Cuánto invierte un chico de fuerzas básicas en su preparación?

Tanto visores como Director de Fuerzas Básicas lo dejan claro: “Nadie cobra un centavo a ningún jugador”, ni para ser observados, ni para probarse, ni una vez estando dentro del club. Lamentablemente se han llegado detectar casos en los que personas ajenas lucran con el nombre de la institución.

Por otro lado, el esfuerzo para llegar a competir en Primera División implica gastos naturales de traslado a los lugares de entrenamiento, alimentos adicionales y si se es muy exigente y se busca entrenar por su cuenta quizá el costear un gimnasio. Marco García, que forma parte del club desde los 10 años y que debutó en Primera División en la actual campaña estima que solía gastar alrededor de 1,000 pesos semanales entre este tipo de gastos extra. “A partir de Sub 17 existe un apoyo económico. No es tanto como un sueldo, es más para ayudarnos justamente con lo de los pasajes y todo eso”.

Fuera de los gastos de transporte para llegar a Cantera 2, el club les proporciona lo que un deportista de alto rendimiento necesita: nutricionistas, preparadores físicos, servicio médico, herramientas tecnológicas para medir su desempeño e incluso casa club.

Fuerzas básicas como semillero de la Selección Nacional

“La meta de nuestras Fuerzas Básicas es también volver a ser el semillero del futbol mexicano y por supuesto de la Selección Nacional”, se lee en los objetivos de las Fuerzas Básicas de Pumas, contrastante con el hecho de que sólo Alan Mozo fue convocado en dos ocasiones a las concentraciones de la Selección Nacional mayor en el último año.

“La selección nacional es un parámetro de cómo estamos haciendo las cosas, si bien Alan Mozo es el único seleccionado que tenemos en la Sub 23, tenemos a tres seleccionados en la Sub 18, dos en la Sub 17, tres en la Sub 15 y tres en la Sub 13 que se está recién conformando. Creo que de a poco volvemos a tener la presencia en la selección nacional que habíamos perdido. El futuro de Pumas en la selección lo veo muy bueno porque hoy el primer equipo le está dando posibilidad de mejorar a los chavos”, declaró el director.

A diferencia de otras instituciones de cantera como América o Pachuca, que tienen a exponentes mexicanos jugando en el extranjero, Andrés Lillini considera que en Pumas hubo un bache generacional que se ve reflejado en el plano internacional. “Andrés Iniestra, Alan Mozo, Saldívar o Quintana creo que todavía tienen una chance de poder ir al futbol europeo”.

fernanda.vazquez@eleconomista.mx

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