Es la mejor pertiguista del momento, la única en la historia, desde que ingresó el salto con pértiga en el programa olímpico, en llevar su magia más allá de los cinco metros. Se llama Yelena Isinbayeva, una de las estrellas que estará en los Juegos Olímpicos y quien se presenta a su tercera justa veraniega (Atenas 2004 y Beijing 2008) con el propósito de hacer historia, de llegar al cielo, para despedirse así en los últimos Juegos Olímpicos de su carrera.

Yelena, en entrevista con El Economista, habló de sus inicios en el deporte, los tiempos difíciles y su meta, que va más allá de sus 5.06 m que ostenta como récord mundial.

Iniciaste como una gimnasta, ¿por qué cambiaste al salto con pértiga? Cuando iniciaste el tuyo no era un deporte muy popular, al menos no para las mujeres.

De hecho, yo no escogí el salto con pértiga. Había estado practicando 10 años la gimnasia y cuando tenía 15 mi entrenador me preguntó: ¿Quieres intentar el salto con pértiga? Porque en gimnasia no tienes demasiada oportunidad .

Quería decir que no, no sabía qué era el salto con pértiga, nunca había escuchado de eso antes. Él me dijo: Ok, sólo pruébalo. Si no te gusta, regresas a la gimnasia.

Entonces me llevó con Yevgeny Trofimov, el único entrenador en Volgogrado para salto con pértiga, y fue su primera experiencia trabajando con una mujer.

Después de dos meses de entrenamiento, él vio que yo podía alcanzar algo grande, que tenía un buen potencial para la disciplina, porque era un evento joven, iba en desarrollo, inició en 1996.

¿Puedes hablarnos de los años difíciles como tú los llamas? ¿Cómo los ves ahora?

La principal causa de esos problemas de aquellos terribles años fueron tantos años compitiendo. Yo estaba cansada de todo. Mi cuerpo, mi mente estaba cansada porque estuve casi 10 años compitiendo en temporada de invierno y temporada de verano.

Nunca me perdí nada y estuve en el top, podría decir, los últimos seis o siete años.

Todo el tiempo tuve una gran presión sobre mí y cuando dejé de romper récords mundiales, pero todavía seguía ganando, los medios fueron considerando mis victorias como una derrota. Fue duro para mí porque al mismo tiempo, si alguna otra chica brincaba la misma altura, unos 4.70, 4.80 o 4.85 metros, para ellos era sensación. Pero si yo no saltaba lo mismo, no era historia.

¿Éstos serán tus terceros Juegos Olímpicos, cómo encararás la competencia?

En Atenas fue especial. Fueron mis primeros Juegos Olímpicos y había otra favorita, Svetlana Feofanova, y estábamos en el mismo nivel. Perdí mi primer intento en 4.70 metros, luego pasé los 4.65 y ella tuvo su primer intento. Perdí de nuevo y luego hice 4.80 con mi último intento para ganar. Eso fue muy especial y nunca lo olvidaré.

En Beijing la situación fue diferente. Yo diría que era la favorita y nadie se me acercaba. Gané el oro olímpico sólo con dos saltos, 4.75 y 4.85 m. Sabía que todos esperaban el récord mundial y que fuera más difícil. Me sentí confiada para hacer 5.05 sin ningún problema, pero luego de los primeros dos intentos no pude. Estuve pensando que el oro no iba a ser completo sin el récord mundial. Las gradas estaban locas, aplaudiendo, gritando, esperando el récord del mundo. Empecé a decirme a mí misma: Ok, sólo cree que pasará . Y lo hice.

Ahora, en Londres, creo que ya no estaré preocupada. Estoy confiada porque sé que ahora todo está bien en mi vida. Tengo un gran entrenador, tengo a mis padres conmigo, a mis amigos. Todos me apoyan. Tengo mis fans en todo el mundo. Ellos son grandes alicientes y me aman. Antes, quizá, estaba un poco sola o hacía las cosas mal, pero ahora todo está en un buen camino.

Tu récord es de 5.06 metros. ¿Qué tan alto puedes llegar?

Bueno, es difícil decir qué límite tengo. Siempre respondo que el cielo es mi límite, porque nunca sé que tan alto puedo saltar, pero mi entrenador Yevgeny dice que mi potencial es 5.10 y más alto, entonces eso es ahora y con mi actual preparación soy capaz de saltar 5.10 metros. Para mí serán dos años más de competencia y luego me retiraré. Entrenar se ha vuelto difícil, duro y, por supuesto, cada año el cuerpo se hace viejo. Disfruto competir más que entrenar. Cuando no estoy entrenando siempre pienso:

Oh dios mío, es tan fácil. ¿Por qué no puede ser así todo el tiempo . Pero una vez que estoy fuera del podio me digo: Oh, estoy tan cansada de entrenar .

Un día dijiste que tu principal rival eras tú misma. ¿Sigues pensando lo mismo? ¿Eres el único rival a vencer en Londres?

Sí, yo creo que en Londres mi principal competencia seré yo misma, porque sé qué tan alto puedo saltar y sé que esa altura es casi imposible para mis rivales. Al mismo tiempo sé que estoy bien conmigo misma y mi condición física es buena, sí como el ambiente es bueno.

¿Estás consciente de que ya eres parte de la historia olímpica? ¿Cómo te gustaría ser recordada?

No sé cómo quisiera ser recordada. Sé que una parte de mí carrera ya es reconocida por los logros que obtuve en Juegos Olímpicos y me gustaría que la gente me recordara sólo como yo soy. También como entrenadora, porque tras mi retiro quisiera seguir involucrada en el deporte, porque todo lo que he alcanzado ahora es a través del deporte y siento la obligación de darle lo mismo de regreso, tengo que compartir mi experiencia, mi conocimiento, mis emociones con las generaciones jóvenes, porque no puedo sólo tirar toda la experiencia que tuve a través de tantos años en el deporte. Ésa es mi obligación número uno, una vez que me retire.

cristina.sanchez@eleconomista.mx