El reloj marca las 10:30 de la noche en el Estadio Azteca. Hace 40 minutos concluyó el partido entre América y Toluca de la liga femenil. La victoria fue de las azulcremas, pero no se escuchan los gritos de alegría de los aficionados en las inmediaciones del inmueble, tampoco risas.

Apenas hay murmullos, la mayoría de mujeres jóvenes, es decir, de las propias jugadoras de las Águilas y las Diablas. Unas platican con sus familiares que las esperan tras el partido y otras, como la portera americanista Itzayana González, esperan afuera del estadio azteca un taxi que las lleve a su domicilio.

Las diferencias con la liga varonil empiezan de esa forma. ¿Cómo sería si en vez de Itzayana es Oribe Peralta o Alfredo Talavera quienes esperan un taxi afuera del estadio? Extraño, por lo menos, cuando la mayoría de ellos tienen automóviles.

“No me molesta tomar taxi a mi casa. Vivo cerca, en Villa Coapa. Para trasladarme a los entrenamientos tomo transporte público”, dice la arquera.

Para que la portera azulcrema pudiera conceder la entrevista, primero debió consultarlo por teléfono con integrantes del departamento de prensa del América. Después, pidieron hablar con este reportero y le preguntaron sobre qué temas se tocarían en la entrevista. Cuando se les dice que el tema será sobre las diferencias que existen entre el equipo varonil y femenil mencionan que la Liga MX es firme sobre la igualdad entre ambos planteles y sugieren que sobre ese tema no se pregunte.

Cuando a Itzayana se le pregunta directamente si existen diferencias entre ambos planteles da una negativa. Destaca que entre los avances que ha tenido el equipo femenil es que tenga su uniforme exclusivo. En los cinco minutos que duró la entrevista, “igualdad” fue la palabra que más mencionó en la charla.

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La desigualdad entre ambas ligas es perceptible en diferentes proporciones. Por ejemplo, el marcador que señala los cambios. En el encuentro entre Águilas y Diablas se utilizaron números de plástico pegados a cartones, que evocan el futbol amateur, ese que se practica en los llanos. Mientras que en el debut del equipo varonil ante Atlas se empleó uno electrónico.

Otro aspecto es la diferencia abismal de público que va a los partidos de ambas ramas. De acuerdo con cifras de la Liga MX, en el partido entre azulcremas y mexiquenses acudieron 1,504 aficionados al Estadio Azteca; mientras que en el de varones asistieron 25,578.

En el precio de los boletos también hay una diferencia marcada. Para el partido femenil fue de 25 pesos y para el partido de Copa MX, que el cuadro varonil disputó el martes pasado ante Veracruz, el precio mínimo de la entrada fue de 65 pesos. Ambos encuentros se realizaron entre semana.

“Hay aspectos que han mejorado desde el primer torneo que disputamos”, comenta Juan Mendoza, entrenador del Toluca femenil.

“El año pasado, antes de que se disputara el primer torneo de Liga, tuvimos que armar un equipo exprés para jugar la Copa MX. Luego participamos en el torneo de Liga y prácticamente no pudimos hacer pretemporada. Hoy fue diferente”.

Mendoza sostiene que para el presente Apertura 2018, los clubes realizaron pretemporada e hicieron visorias para reforzar sus planteles. También destaca que poco a poco el rendimiento físico de las jugadoras mejora, al igual que su desempeño táctico.

Tiene razón. En el encuentro entre azulcremas y mexiquenses todas las jugadoras corrieron casi los 90 minutos, no fingían faltas y en las tribunas no se escuchaba el grito “eh, puto”, habitual en la liga varonil.

“El futbol femenil tiene un espíritu amateur. Está rodeado de un ambiente familiar”, añade González.

Desde su fundación, la Liga femenil no registra incidentes violentos entre sus grupos de animación y en el partido entre Águilas y Diablas las porras de ambos equipos se sentaron juntas en el Estadio Azteca. Algo inimaginable si se tratara de un partido de clubes varoniles.

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La cobertura televisiva de la Liga MX también es desigual si se compara la liga femenil con la varonil. Por principio, no todos los partidos de la jornada son televisados. Por ejemplo, sólo dos encuentros de la jornada 4 (Toluca contra Cruz Azul y Pachuca ante Pumas), que se disputará a partir de este jueves, están contemplados para que se transmitan por televisión, según la página de la Liga MX. Mientras que los nueve encuentros de la jornada 3 de la Liga varonil están programados para transmitirse por TV.

Los medios de comunicación marcan también la diferencia en los partidos. Al terminar el encuentro entre las Águilas y Diablas, la mayoría de los miembros de la prensa que esperaban las conferencias eran mujeres.

En el lugar había lugares vacíos, en comparación con las ruedas de prensa del América y Atlas varonil, donde la mayoría que llena la sala de prensa son hombres.

Sin embargo, la mayoría de los miembros de los clubes se sienten satisfechos con lo que ha hecho la Liga MX femenil. Uno de ellos es Leonardo Cuéllar, entrenador del América, con casi 20 años de experiencia con el cargo en el futbol femenil.

Cuellar pasó 18 años como técnico de la Selección Mexicana y desde el año pasado dirige a las azulcremas. Tiene experiencia de sobra en la materia. Pero cuando se le pregunta cuáles son los aspectos a mejorar de la liga se limita a decir que van por buen camino.

“La Liga no hace ninguna diferencia con el torneo varonil y el femenil. Los directivos están comprometidos con la igualdad para ambos torneos”, sostiene.

Pero para la liga femenil, para bien o para mal, de lo que carece es de igualdad.

alain.arenas@eleconomista.mx