Una vez más, el Bajío será sede de una final del futbol mexicano. León superó a Tigres en las semifinales de vuelta gracias a un gol a base de insistencia en los últimos minutos y con ello, de forma dramática, confirma su hegemonía en la época actual al meterse a su tercera final en apenas dos años.

La estrella del partido fue el delantero ecuatoriano Ángel Mena, quien llegó a ocho goles en la actual liguilla al marcar un doblete (al 8’ y al 85’) en la semifinal de vuelta contra Tigres, jugada ante un Nou Camp al 100% de su capacidad, recibiendo a más de 27,000 espectadores.

El sábado se convirtió en una fiesta totalmente verde desde antes del inicio del juego, ya que los aficionados esmeraldas cubrieron el estadio con cánticos y banderas para recibir a ambos equipos. Ya con el cronómetro activado, la bomba solo tardó ocho minutos en explotar, recordando que León tenía que ganar al menos por un gol para eliminar a Tigres, que había ganado la ida 2-1 en el ‘Volcán’ y buscaba el empate o victoria para asegurar su permanencia en la final.

Pero desde muy temprano, la garra del León se mostró con una ofensiva constante gracias a las participaciones de Mena, Víctor Dávila, Jean Meneses y David Ramírez. Fue así como en un rebote en el perímetro del área, cuando se pedía un penal sobre Dávila, los jugadores leoneses no mostraron desconcentración, robaron inmediatamente el balón y asistieron a Mena, quien no dudó en cruzar de derecha y fusilar a Nahuel Guzmán apenas al minuto ocho.

El hervidero del Nou Camp explotó y el ruido se hizo todavía más intenso tres minutos después cuando Dávila colocaba un segundo gol que no contó por fuera de lugar. Sin embargo, ese instante sirvió para dejar claro que León iba al todo por el todo desde los primeros instantes, intentando remontar a los dirigidos por Miguel Herrera.

Un balde de agua fría era necesario para enfriar a la afición local y llegaría al minuto 15 luego de una jugada a balón parado a tres cuartos de cancha, donde Nicolás López, el máximo goleador del torneo, mandó un centro con la zurda que fue recibido por un Diego Reyes completamente solo en el área. El defensa de Tigres prendió el balón a primer toque como si se tratara de un centro delantero de toda la vida y, aprovechando la desconcentración de la defensa leonesa que pedía fuera de lugar, marcó el 1-1 que en realidad era un 2-3 global en favor de los regiomontanos.

Tigres todavía tendría un aviso más serio cerca de la media hora gracias a un desborde de Luis Quiñones que terminó con un remate de André-Pierre Gignac a la altura del área chica, pero afortunadamente para Rodolfo Cota y compañía, el disparo se fue desviado. Miguel Herrera solo se tomó la cabeza y siguió aplaudiendo el entusiasmo de sus delanteros.

Ese 1-1 en el Nou Camp mantuvo dos tónicas durante el resto de los minutos: la desesperación de León y la concentración de Tigres. Los locales, dirigidos por Ariel Holán, intercambiaron variantes con tal de abrir a la defensa regia, dando cabida en el campo a dos de las más grandes figuras que ha tenido su institución en los últimos años pero que venían de lesiones fuertes, Luis Montes y Fernando Navarro, quienes se acoplaron de inmediato, como si no se hubieran perdido un solo minuto de liguilla.

La insistencia encontraría su mérito al minuto 85, cuando Tigres había reforzado su defensa con tal de cerrar el juego con el pase a la final. Después de una salvada espectacular de Nahuel Guzmán, el rebote favoreció a León dentro del área, llegando a un centro cuyo rematador, Ángel Mena, aprovechó el vuelo del balón prácticamente sobre la línea de cal para solo empujarla y volver a hacer explotar al estadio.

Mena corrió a abrazarse con sus compañeros de banca al borde de las lágrimas, pues a falta de solo cinco minutos (aunque se jugó hasta el 98’), León estaba dando la vuelta al marcador de nueva cuenta con un 3-3 global que les daba el pase a la final por su mejor lugar en la tabla general. Y es que durante la fase regular, León terminó en tercero apenas con un punto más que Tigres y eso fue el argumento suficiente para quedarse con la lucha por el título de la próxima semana.

Tigres todavía tuvo un aviso al minuto 90 por vía de Carlos González en un centro que remató cerca del área chica pero que pasó a un costado del poste izquierdo de Cota. Los jugadores regios, incluyendo a los defensas Carlos Salcedo y Diego Reyes que se fueron de delanteros, se tomaron la cara y la cabeza en alusión a que esa pudo haber sido su última oportunidad de salvar el Apertura 2021 y, efectivamente, así fue.

Lo último que ocurrió fue una bronca que dejó a dos expulsados, uno por bando: Luis Quiñones para Tigres y Osvaldo Rodríguez para León, pero que solo sirvió para extender más los minutos de la compensación, aunque los esmeraldas ya no volvieron a perder la concentración y lograron cerrar el triunfo y el pase a la final.

De esta forma, León consiguió su tercera final en los últimos dos años tras haber sido campeón del Guardianes 2020 ante Pumas y subcampeón justamente ante Tigres en el Clausura 2019. Ahora esperan al vencedor de la serie entre Atlas y Universidad Nacional también para saber si abren o cierran en casa.

Si su rival es Pumas, León cerraría la final en el Nou Camp, pero en caso contrario jugará la ida en casa ante su gente, que realmente sí sirvió como empuje para vencer a los Tigres de Miguel Herrera en semifinales.

León acumulaba tres eliminaciones en liguilla frente a los Tigres, puesto que la última vez que resultó vencedor fue en la lejana temporada 1992-93. Gracias a este triunfo, los del Bajío jugarán su octava final de Liga MX y la quinta desde que volvieron a Primera División en 2012, donde sumaron un bicampeonato entre 2013 y 2014.