Miguel Herrera y Tigres han hecho una mancuerna que ambos necesitaban. El entrenador ha encontrado una versión de sí mismo en la que ha dejado de lado su personalidad explosiva para convertirse en un personaje maduro y enfocado 100% a temas de la cancha, mientras que el equipo ahora sí demuestra los movimientos de una locomotora ofensiva que tanto añoraba su afición. Es una combinación que está funcionando en esta liguilla en la búsqueda de la octava estrella para el conjunto de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL).

Esto no quiere decir que Herrera haya dejado atrás la euforia que lo caracterizó durante años con el América o con la selección mexicana, al contrario, sigue festejando con brincos y gritos cada vez que anota André-Pierre Gignac o Carlos González. Sin embargo, esa explosividad solo queda para los festejos o para cuando hay que dar indicaciones correctivas, ya no para cuando hay que reclamar algo al árbitro. Se describe como un entrenador más maduro.

— ¿Cómo consideras que has cambiado como entrenador y como persona en estos seis meses?

— “Siempre hay cosas nuevas que aprender e involucrarlas dentro de tu trabajo. He estado más sereno en la banca, vibrando con el equipo y reclamando lo que tengo que reclamar pero sin ser ostentoso, sin ser tan enfático en el trabajo de los silbantes, porque me he dado cuenta que no nos deja nada bueno. Estoy más concentrado en el partido, obviamente tuve que ir evolucionando y parte de los golpes que te da la vida te van enseñando también”, responde Herrera a El Economista.

La nueva madurez se nota en las estadísticas. Miguel Herrera cumplió un año futbolístico entero sin recibir una sola tarjeta roja, contando el actual Apertura 2021 y el Guardianes 2020, dirigiendo a Tigres y América, respectivamente (no dirigió durante el Guardianes 2021). Empiezan a quedar atrás aquellas semanas en la que los directivos de sus equipos hablaban más de sus indisciplinas que de su rendimiento, como en el Apertura 2019, donde empató su récord de tres expulsiones.

En su primera etapa en la ciudad de Monterrey (2004-2007), dirigiendo a los Rayados, Herrera sumó ocho expulsiones en siete torneos, además de lucir una faceta farandulera que después replicó en América y en la selección, apareciendo constantemente en programas de televisión y comerciales incluso de partidos políticos. Con su llegada a Tigres, todo eso ha quedado atrás.

“Es un técnico muy mediático, muy popular, sin embargo, llegó acá y se ha dedicado 100% a trabajar con el equipo. Nunca fue criticado por la afición de Tigres por haber estado en Rayados, en ese entonces iba empezando su carrera, era muy explosivo, muy acelerado, pero con la madurez que ha adquirido es otro Miguel. El temperamento lo ha ido solucionando, solía meterse mucho con los árbitros y ya no, incluso ya no es el mismo que en sus declaraciones con reporteros criticaba el trabajo arbitral. Hay un mundo de diferencia”, explica René Fernández, periodista de Televisa Monterrey con 16 años cubriendo a Tigres.

Herrera tiene a Tigres a 90 minutos de avanzar a su octava final de Liga MX en los últimos 10 años. Está tratando de explotar el hecho de ser el entrenador más experimentado de la liguilla actual con 22 participaciones de 33 posibles, mientras que Andrés Lillini de Pumas y Diego Cocca de Atlas tienen dos y Ariel Holán de León vive su primera, entendiendo que este también es su torneo debut en México. Ahí también se nota el perfil de madurez y solidaridad del entrenador del club regio.

“Me motiva estar en la liguilla siempre, esté quien esté (refiriéndose a los entrenadores). Estoy contento del gran trabajo que siempre hace mi cuerpo técnico, no soy yo solo, siempre estoy muy bien acompañado, siempre tengo un cuerpo técnico que me da su opinión, formas de pensar y las valoro y agradezco mucho”, dice Herrera, quien en Tigres está rodeado por tres auxiliares: Álvaro Galindo, que lo acompañó también en América, Tijuana y Tecos; Óscar Escobar, que lo acompañó en América y Tijuana; y Marco Antonio Ruiz, quien se unió a él apenas en la institución de la UANL.

Del lado del club también hay entusiasmo por ver una nueva versión bajo el mando de Miguel Herrera. Tan solo en su más reciente partido, la ida de las semifinales en casa ante León, Tigres lanzó 30 disparos al arco contra solo ocho recibidos, además de ganar la posesión con 62% contra 38%. El equipo regio consolidó la vocación ofensiva de su entrenador a los minutos 90 y 95 con tantos que le dieron la vuelta a un 0-1 para quedarse con un 2-1.

“Trabajo para conseguir los objetivos que me piden y que me exigen en los equipos a donde voy. Me ha gustado la filosofía de ser un entrenador que busca el arco rival y al principio era nada más buscar eso y fui evolucionando en el proceso, en pláticas con gente que me ha ayudado a crecer tratando de equilibrar y hoy consigo tener ese equilibrio. Mientras estés peleando y tus jugadores tengan entrega, determinación y convicción, la gente va a seguir viendo los equipos que me toca dirigir con gusto y sabiendo que son equipos que pueden pelear por acceder a la final y por títulos”, recalca Herrera.

Esa vocación ofensiva que rara vez era vista con Ricardo Ferretti al mando de Tigres, llegando a poner en una misma alineación a Gignac, González, ‘Diente’ López, Leonardo Fernández, Luis Quiñones y Javier Aquino ha entusiasmado al público y le ha ayudado a Herrera a conectar en menos de seis meses.

“Sí ilusionó el cambio de técnico, de idea, filosofía y esquema. ‘Tuca’ le daba mucha prioridad al orden defensivo y a Miguel le gusta jugar más vertical. Al principio sí le costó, había abucheos en las tribunas del estadio Universitario, la defensa se miraba muy mal y con ‘Tuca’ no era así, la gente se estaba desesperando, pero ahora Herrera se los ha echado a la bolsa con futbol, porque trata de modificar si va perdiendo, se ve que intenta darle la vuelta al resultado con un equipo ofensivo y cuando la gente ve que está entregando eso, le aplaude. Tigres se ha ido sin ganar pero con aplausos, cada vez hay más esa conexión entre tribuna y técnico”, describe el periodista René Fernández.

Tigres busca su octavo título de Liga MX en el actual Apertura 2021 para empatar a León con la quinta mayor cifra detrás de las 13 de América, 12 de Chivas, 10 de Toluca y 9 de Cruz Azul. Para Miguel Herrera, este sería apenas su tercera corona después de las obtenidas con América en 2013 y 2018, aunque si lo logra en este año, a diferencia de los anteriores, se iría sin una sola tarjeta roja en fase regular, demostrando que los gritos solo son para los festejos, no para la indisciplina.

kg