América tendrá que trabajar dentro, pero también fuera de la cancha, para llegar en plenitud futbolística y mental al Clásico. Y es que si bien los dirigidos por Miguel Herrera parecen llegar en mejor forma, se encuentran en desventaja con Chivas en el tema del arraigo a los colores y el amor a la camiseta, porque mientras en Guadalajara hay nueve jugadores que ven acción regularmente, nacidos de sus fuerzas básicas, Águilas apenas tendrá a cuatro canteranos elegibles para el choque más importante del semestre.

Luis Michel, Pato Araujo, Omar Esparza, Héctor Reynoso, Mario de Luna, Christian Pérez, Xavi Báez, Miguel Ponce y Marco Fabián son los elementos rojiblancos que desde niños tienen claro que el rival odiado, deportivamente hablando, y con el que está prohibido perder es América.

En cambio, Miguel Herrera sólo contará con Hugo González, Diego Reyes, Tony López y Martín Zúñiga como hombres que toda la vida han visto a El Rebaño como el rival a vencer, ya que Raúl Jiménez está suspendido.

Carlos Reinoso, icono del América, quien brilló como jugador y entrenador con el club, charló con El Economista, y si bien aceptó que Chivas tiene ventaja con el número de futbolistas hechos en casa, destacó que los chavos azulcremas tendrán la capacidad de transmitir a sus compañeros lo que significa disputar un Clásico.

Los chavos que juegan desde niños en sus equipos saben la historia. En este caso, los chavitos de Chivas saben lo que representa jugar el Clásico, pero América tiene a Raúl Jiménez, a Diego Reyes, a Hugo González, quienes también saben lo que se siente al jugar un Clásico y que no se debe perder, saben lo que significa para América .

Pero El Maestro no se quedó ahí, y para tranquilidad de la afición del club capitalino, a juicio de Reinoso contar con elementos que llegan del extranjero y de otros equipos no debe significar un obstáculo, porque desde el momento en que pisan las instalaciones del equipo les ponen en la mesa las reglas del juego.

A nosotros nos transmitieron desde que llegamos al país que el partido más importante que teníamos en el año era con Chivas, y que el equipo estaba hecho para dar espectáculo y hacer feliz a la afición. Y nos fuimos enamorando, queriendo a América, entonces nos enseñaron a sentirnos diferentes, a querer y a amar la camisera de América y a respetar a la afición .

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