Nick Kyrgios abandonó la cancha en una descarga de furia tras arrojar por los aires una silla en el Abierto de Italia y fue descalificado el jueves en su partido de segunda ronda.

El australiano pateó primero una botella de agua durante el duelo ante el noruego Casper Ruud. Acto seguido, tomó una silla blanca y la azotó contra la arcilla.

“Empezó a enojarse porque alguien estaba caminando en medio de su primero y segundo saque. Se fue enojando más y más... Hace lo que le da la gana. Creo que está bien merecido lo que le pasó”, contó Ruud.

Antes de ser descalificado, Kyrgios recibió una advertencia por sacar con agresividad una pelota que no estaba en juego, le descontaron un punto por conducta antideportiva y perdió un juego por conducta antideportiva adicional.

“Un día muy agitado”, escribió Kyrgios en Instagram. “La emoción del momento pudo más conmigo y sólo quiero decir que el ambiente era de locos hoy muy desafortunado, que acabó en una descalificación. Lo lamento, Roma, espero verles, quizás”.

Kyrgios, con un largo historial de mala conducta, fue suspendido por la Gira de la ATP en el 2016 por “desgano” al perder un partido e insultar al público en el Masters de Shanghai.

El último incidente se produjo en una de las canchas auxiliares del Foro Itálico, con Ruud al frente 6-3, 6-7 (5), 2-1.

La ATP informó que Kyrgios no podrá cobrar 33,635 dólares en premios por competir en el torneo, y perderá 45 puntos para el ranking. También podría recibir otras sanciones tras una investigación.

En el 2015, Kyrgios insultó a Stan Wawrinka con declaraciones groseras durante un partido en Montreal. Recibió una multa de 12,500 dólares y una suspensión condicional de 28 días. También fue blanco de críticas por renunciar a los Juegos Olímpicos por diferencias con un dirigente del equipo de Australia y criticar a tenistas retirados que le habían ofrecido consejos.

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Kyrgios: “Djokovic nunca será el mejor, Nadal es mi opuesto y Verdasco un arrogante”

Kyrgios arremetió contra el número 1 del mundo, Novak Djokovic.

“Tiene una obsesión enfermiza por ser querido. Llega a un punto que me resulta insoportable”, disparó en medio de 40 minutos de charla para No Challenges Remaining, el podcast del periodista Ben Rothenberg, del New York Times.

“Me da un poco de vergüenza cada vez que hace su festejo en cancha. Es un jugador increíble, un campeón. Y genuinamente creo que va a pasar a (Roger) Federer en títulos de Grand Slam. Pero no importa cuánto gane, nunca va a ser el mejor para mí”, siguió sin filtro el australiano.