Hace una década, en la final de la Champions League entre Liverpool y Milán, la mayor preocupación de seguridad de la UEFA era el desplazamiento de 40,000 aficionados ingleses a Atenas después de 20 años en que un equipo de la isla británica no disputaba una final europea y que, además, duplicaba las entradas disponibles para los fans de la isla británica. Las preocupaciones ahora han subido de tono.

A los desplazamientos de Hooligans, los enfrentamientos entre aficionados, la pirotecnia en los estadios, se les sumó una preocupación más a la organización de los eventos deportivos en Europa: el terrorismo.

La final entre Real Madrid y Juventus tendrá un operativo de 2,000 elementos de seguridad tan sólo para el día del partido y en las inmediaciones del Estadio Millenium, lo que representa un aumento de 45% respecto al promedio de las cinco ediciones anteriores de la final de Champions League.

En Cardiff, será la primera ocasión que una final europea se dispute con el techo cerrado ante la amenaza de ataques por medio de drones. También se utilizará la tecnología para reconocimiento facial de los aficionados, donde la policía podrá detectar posibles amenazas de una carpeta de 500,000 archivos de investigación.

Además, en un radio de 3 kilómetros estos 2 millares de cuerpos de seguridad estarán distribuidos (en promedio) 1 cada 44 metros.

La lucha por la seguridad ha llevado a invertir a la UEFA 2.9 millones de euros en su programa de seguridad de estadios en los últimos dos años. Desde el 2009, los organizadores de las diferentes competiciones de futbol de la región comenzaron a introducir en los dossier propuestas para contrarrestar y evitar el terrorismo.

El riesgo de acciones terroristas en los partidos se ha vuelto una prioridad , explicó Frantisek Laurinec, vicepresidente del Comité sobre seguridad en los estadios de la UEFA, el año pasado, durante la asamblea anual de Estadios y Seguridad del organismo europeo, evento que se hace desde el 2007 con la participación de delegados de seguridad de federaciones nacionales, autoridades de la Unión Europea, directivos de clubes y fuerzas policiales de todo el continente.

Nunca antes el terrorismo puso bajo amenaza los eventos deportivos que en el último año: desde los atentados en las inmediaciones del Stade de France donde uno de los objetivos era el partido entre las selecciones de Francia y Alemania, en julio del 2016; hasta el último acto en Manchester, donde 23 personas murieron en un concierto, hace apenas ocho días.

Según los datos de los operativos de seguridad durante las últimas cinco ediciones de finales de Champions League, el promedio de elementos que se necesitaban para resguardar los estadios el día del juego era de 1,375 elementos.

La cifra ha variado a lo largo de los años y dependiendo de los equipos y aficiones involucradas.

Por ejemplo: En Múnich, para la final de Campeones de Europa del 2012, se necesitaron 2,000 policías, como para el partido en Cardiff del próximo sábado, debido a que Bayern jugaba como local y recibía la visita de los aficionados ingleses de Chelsea, lo que provocaba riegos de enfrentamientos.

Para las finales de Berlín (2015) y Lisboa (2014) se utilizaron 1,000 elementos de seguridad para cada encuentro, ya que las ciudades contaban con mayor infraestructura de vialidades y capacidad de movilidad a las fuerzas de seguridad.

Se ha recordado que los eventos futbolísticos son un objetivo. Debemos todos estar juntos para contrarrestar los riesgos del terrorismo , agregó Laurinec, en la reunión más reciente sobre seguridad en estadios en Europa y donde el terrorismo es una preocupación muy importante en el contexto europeo.

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