Antes de que Dorados confirmara que Diego Armando Maradona llegaría como su técnico en la jornada 7 del Apertura 2018, Mario García ya había recibido la llamada telefónica de la directiva del equipo de Sinaloa para que formara parte del cuerpo técnico de una ‘figura mediática’.

El entrenador mexicano se encontraba en Tuxtla Gutiérrez preparando el partido de la jornada 3 de la Liga Premier (como ahora se denomina la Segunda División), cuando recibió el ofrecimiento.

Personas que conocen a Mario indican que lo primero que hizo fue llamarle a Francisco Ramírez, entonces técnico de Dorados, para preguntarle sobre su situación en el equipo y fue él quien le confirmó que llegaría Maradona a la Liga de Ascenso.

“Él es el estratega del equipo, pero es abrumadora la imagen de Diego”, expresó un directivo que trabajó con Mario García en distintos proyectos de Segunda División.

Mario se rehúsa a confirmar las versiones que indican que es el cerebro táctico, pero su experiencia en la categoría, con 153 partidos dirigidos como entrenador, respalda las funciones, conocimiento y métodos que han contribuido para llegar a la final de la Liga de Ascenso.

“Si eso me significara muchas ofertas de trabajo pues lo entendería”, dijo Mario en entrevista con El Economista.

A continuación se exponen las sensaciones de un entrenador que desde el 2004 busca un sitio en los banquillos del futbol mexicano, en cualquiera de las tres principales categorías profesionales. Entiende que Dorados y la convivencia con Maradona le servirán para posicionarse y ha descubierto una faceta poco común en Diego, la del técnico que prefiere la pasión con la que juegan sus jugadores por encima de la técnica y el talento individual.

—¿Qué función desempeñó al llegar al cuerpo técnico de Dorados?

Transmitir rápidamente, por la premura y la situación que estaba en el equipo, la experiencia y conocimiento que tengo de la Liga de Ascenso. Los rivales, jugadores, entrenadores, la forma en que se juega. También analizar un poco al equipo mismo. Ahora ya pasada esa etapa, es el apoyo en las ideas y en la forma que indica Maradona, como lo hace cualquier auxiliar.

—¿Cómo fue el primer contacto con Diego? ¿Qué le dijo?

Luis Islas fue el interlocutor, ya que lleva más tiempo trabajando con él (Diego), y digamos que con Luis hay más reuniones de trabajo sobre el equipo, los rivales y sobre lo que había que saber para rápidamente poder dar resultados.

Diego hace contacto directo con los muchachos, lo que provocó una inyección anímica, con todo este cambio.

—¿Cómo lleva Diego la charla previo a salir a jugar?

Es sólo un repaso de lo que se trabajó, pero lleva una carga motivacional muy fuerte. Se asignan los temas de la táctica fija y alguna cuestión del rival, pero tiene un gran contenido de emotividad y motivación.

Tiene un carisma natural, pero lo más interesante es que él resalta la parte del esfuerzo, la garra, por encima de la calidad individual o la técnica. Pareciera contrario a lo que fue como jugador, pero hoy como entrenador. Claro que le gusta la claridad técnica, pero si no lleva entrega, garra y pasión, no le llena.

—¿A qué atribuye la falta de oportunidades para técnicos mexicanos?

Lo único que pido como entrenador es que me ofrezcan trabajo y me consideren para poder ayudar, pero parece que sigo en desventaja, que todavía no soy una opción, porque hay entrenadores con más renombre y parece que todavía no los puedo alcanzar.

Entonces, de algo servirá mi paso por Dorados.

La experiencia no la ganas en un curso o porque algún promotor te ponga en un equipo. Esa experiencia te ayuda a competir contra técnicos, quizá con más renombre o en proyectos más sólidos, con mejores nóminas. Yo estoy para los proyectos difíciles. Me he acostumbrado a hacer equipos que son muy combativos, que juegan buen futbol y que pueden revivir una plaza tan futbolera, como Tampico Madero, que en Segunda División reunía 20,000 personas por partido.

¿Qué opina sobre las versiones que indican que usted es el cerebro táctico detrás del éxito deportivo de Dorados?

Me halaga que lo digan personas que yo no conozco, pero el tema es que me usan más para atacar a Maradona que por defender esa percepción que tienen sobre mí.

La realidad es que nuestro futbol parece que es al revés; al que trabaja mal le dan trabajo y nosotros que nos dicen que trabajamos bien batallamos siempre cada seis meses. Cada año debo estar buscando. Me tuve que ir a Segunda División a resurgir proyectos o agarrar los más difíciles en la Liga de Ascenso. Entonces, yo quisiera que eso tuviera congruencia con mis ofertas de trabajo, pero hoy no la tienen.