La cumbre del puerto de Ghisallo, en Italia, es un lugar común para los ciclistas. La mayoría llegan en bicicleta, agotados, jadeando. Se detienen, dejan sus bicis recargadas en las paredes del santuario; con respeto, dejan a un lado el casco, y el solemne silencio deja escuchar, como las pisadas de un ejército marchando, el estruendoso ruido de los zapatos con calas.

Es la ermita de la Madonna del Ghisallo, un templo que se ha hecho famoso por estar dedicado al ciclismo. En sus paredes cuelgan las emblemáticas bicis de leyendas ciclistas como Fausto Coppi, Gino Bartali o Eddi Mercks.

Fotos, bicicletas, medallas... todo en ese lugar es ciclismo. Y es que en Italia, el deporte es casi una religión. Por eso, para muchos ciclistas, correr en Europa y, principalmente, en Italia, es un sueño que pocos pueden convertir en realidad. El mexicano Uri Martins es uno de esos contados afortunados.

Oriundo de Morelos, forma parte desde hace cinco años del equipo Amore & Vita (A&V), equipo continental de la Unión Ciclista Internacional, el cual representa desde entonces una oportunidad para acercarse a una escuadra ProTour.

Cuenta Uri que su llegada al equipo se debió a una buena actuación en la temporada 2011. Mi acercamiento con el Amore & Vita fue a través del corredor mexicano Bernardo Colex, él me dio el dato y el contacto; envié mi currículum en septiembre de ese año y en octubre firmé el contrato , dice en entrevista con El Economista.

Ya estaba, pues, un objetivo cumplido. Italia le esperaba, ese país de primer mundo, el que es integrante del famoso G-8, la casa del famoso Giro, ahí donde nacieron Marco Pantani, Gino Bartali y Fausto Coppi, leyendas del ciclismo mundial.

Pero en sólo un momento, la realidad le llegó de golpe y las cosas, cuenta, no fueron como pensaba. Aquí la plática con Uri Martins, el ciclista mexicano que desde hace cinco años rueda en Europa y para quien, en algún momento, el nivel de aquel continente, asegura, lo hacía dudar si realmente tenía madera para esto .

¿Qué tan difícil fue tomar la ?decisión de irte a Italia?

La decisión de decir sí y de empacar mis cosas e irme fue bastante fácil, era lo que más anhelaba, una oportunidad y, por supuesto, no lo pensé mucho, como joven en ese entonces, sin pensarlo y guiándome por mis sueños, sólo me fui; después fue cuando caí en cuenta de lo que implicaba lo que había hecho, porque no era tan fácil como yo me lo esperaba.

¿Cómo fue enfrentarte al idioma, la comida, las costumbres...?

El idioma no fue mucho problema. Desde que firmé el contrato, empecé lecciones de Italiano, además se asemeja un poco al español y desde pequeño mi abuela me enseñó los números y algunas palabras.

Lo más complicado fueron las porciones de comida, los horarios y el tipo de comida que ahora debía de ingerir para rendir mucho más y, sobre todo, bajar esos kilos de más que tenía en Europa cuando se habla de estar en peso, es tener entre 4 y 4.5 % de grasa corporal.

Por si eso no fuera poco, estaba el tema de la convivencia con seis o siete diferentes naciones, culturas, hábitos e idiomas; tenía que ser muy paciente para poder darme a entender y entenderlos, así como afrontar momentos de regaños, lecciones y en ciertos momentos, racismo y menosprecio.

¿Cómo consideras que ha cambiado tu nivel al estar en un equipo europeo?

Considero que mi nivel ha mejorado, mi calidad como corredor y persona, porque no solamente es estar en un equipo europeo, es la forma de vida, la alimentación, el compañerismo que se vive, el nivel de carreras y la profesionalidad con que se efectúan éstas.

Además, tengo que decirlo, llegar a Europa no ha sido nada fácil, los primeros seis meses de mi primera temporada, no acabé ni una sola carrera cuando en México había ganado muchas, eso me ponía pensativo y me hacía dudar si tenía madera para esto.

Después contacté a mi entrenador, que actualmente me sigue, David Morelli, quien fue entrenador de Marco Pantani en la década de los 90 y después entrenó a Julio Alberto Pérez Cuapio, uno de los grandes mexicanos en el ciclismo europeo.

Ya son tres años y medio que me entrena y cada año que pasa, mejora mi rendimiento, claro está que es debido a un método estructurado y a una planificación; gracias a sus métodos, me ha permitido también crecer como atleta.

¿Qué tan cerca crees que estás de cumplir tu sueño de competir en un Tour de Francia?

Hablar del Tour de Francia significa hablar de mi sueño más grande, más anhelado; lo tengo en mente y justo por ello me supero día con día; hablando claro, es necesario pertenecer a un equipo Pro Continental y que por invitación compita en el Tour, o directamente en un equipo Pro Tour, pero para ello se necesitan tres cosas: unos cuantos resultados en los primeros lugares, tener un muy buen contacto y mucha suerte.

Así que como he venido preparándome éstos últimos años, espero correr con suerte de hacer una que otra carrera a la grande y así poder aspirar a un gran contrato, que me permita estar en las filas de un equipo enfocado al Tour.

Sin duda, nada fácil ,pero no imposible, creo que aún tendrán que pasar uno o dos años más para poder hacer estas grandes hazañas que pretendo.

¿Cómo está tu contrato actualmente con la escuadra? ¿Cuántos años más piensas estar allá? ¿Has tenido acercamiento con equipos de otros países?

Con mi equipo actual, Amore & Vita, he firmado por un año, como suelo hacerlo después de que expirara mi contrato del 2012 y el 2013, justo por la posibilidad de aspirar a otro equipo, en dado caso de que se diera la oportunidad.

Me he fijado una fecha límite para poder dar el gran salto a un equipo Pro Tour, me he propuesto dar 100% todo el 2016 y si no lograse estar para el 2017 en un equipo así, intentarlo de nueva cuenta en el 2018, y ese año sería el decisivo para definir mi rumbo y lo que haré con mi carrera deportiva.

Ahora, si pienso cuántos años más quiero estar por Europa (...)quiero intentar hacer mi vida aquí.

Tuve la oportunidad de irme a otros equipos, en el final de temporada del 2014, me ofreció contrato un equipo continental Alemán; sin embargo, en cuestión de calendario de competencias, el A&V tenía mejores carreras, además de que un año más en A&V significaba la mejora de mis prestaciones y me convino renovar contrato.

Para final de temporada del 2015, me ofreció lugar un equipo continental italiano de Nápoles; sin embargo, los términos que manejaban ellos no fueron de mi completo agrado y de nueva cuenta renové contrato para ésta temporada 2016 con A&V.

¿Qué es lo que más extrañas de nuestro país cuando estás en Italia?

Después de estar en Europa cinco temporadas, puedo decir que lo que sigo extrañando es la familia; sin embargo, se ha transformado en un cariño y una forma de vivirlo diferente, mi familia está feliz si saben que me encuentro bien, al igual que a mí me basta saber que estén bien y gocen de buena salud.

También extraño el buen sazón de casa y la comida mexicana, que no puede faltar (...) unas buenas tortillas, una buena salsa, un guacamole, que por más que lo haga aquí, algunos ingredientes no se encuentran o saben diferente.