Existe el estilo mexicano en el boxeo, aquel que los entrenadores han desarrollado con velocidad, agresividad, teniendo como estrategia castigar el cuerpo del oponente con muchos lanzamientos de golpes, tantos que dejen en la lona al rival.

Los equipos de Grandes Ligas valoran a los pitchers mexicanos, los describen como inteligentes, analíticos. Su virtud no es la velocidad, pero en las academias de beisbol les enseñan un repertorio de lanzamientos para detectar la debilidad del oponente.

¿Y el estilo del futbol mexicano?

De los jugadores mexicanos se dice que tienen técnica, resistencia. Pero cuando Juan Carlos Osorio comenzó a explicar con conceptos científicos el biotipo del jugador, las fibras musculares para justificar la rutina de entrenamiento a seguir, los entrenadores mexicanos, analistas, especialistas, criticaron los conceptos del técnico colombiano.

¿Cuántas veces has escuchado de voz de un entrenador mexicano que en el futbol todo ya se ha descubierto, que el balompié no es una ciencia?

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Hay siete entrenadores mexicanos en equipos y selecciones extranjeras. Javier Aguirre (Egipto), Carlos de los Cobos (El Salvador) y Jacques Passy (Saint Kitts y Nevis) son los tres entrenadores a cargo de selecciones nacionales. José Luis Sánchez Solá (Vegas Lights en Estados Unidos), Benjamín Mora (Johor Darul de Malasia), Fernando Palomeque (Puntarenas de Costa Rica) y Javier Martínez (Vipers FC de Uganda) dirigen en clubes de Primera y Segunda División.

“Para que una nacionalidad empiece a tener una reputación como entrenadores requiere tener por lo menos 20 técnicos a nivel internacional”, dice Jacques Passy.

Respecto a otras naciones, México no es referencia a nivel internacional en cuanto a los entrenadores de futbol. Ni siquiera hay cantidad suficiente de entrenadores mexicanos en el extranjero para crear una opinión o conceptualizar la filosofía de sus métodos.

Hay 18 entrenadores colombianos trabajando en ligas o selecciones del extranjero. Exdirectivos y jugadores califican como metódicos, analíticos, obsesivos y muy estudiosos a los técnicos sudamericanos.

Hay al menos un técnico argentino en cada confederación de futbol de la FIFA y en total suman 109 entrenadores en equipos de Primera y Segunda División, así como en selecciones nacionales.

En el Mundial de Rusia 2018 fueron cinco los técnicos argentinos al frente del mismo número de selecciones nacionales.

Jacques Passy explica que los técnicos mexicanos carecen de “reputación históricamente” y eso se logra con técnicos muy exitosos en grandes clubes, selecciones, y quienes se aventuran a proyectos menos mediáticos aprovechan para subirse al barco de la ideología y filosofía del técnico argentino, por ejemplo.

“No es que tengan una preparación superlativa, pero es muy fácil posicionar el estilo argentino, o de los entrenadores colombianos que tienen una metodología muy clara en la manera de entrenar”, señala el técnico mexicano.

Hay hasta 41 entrenadores uruguayos en ligas y selecciones extranjeras. España (105 entrenadores en el extranjero) y Alemania (78) lograron legitimar sus proyectos, métodos de entrenamiento, después de los títulos mundiales de sus selecciones en el 2010 y el 2014, respectivamente, lo que ayudó a que más técnicos salieran en busca de trabajo fuera de sus países.

Existen dos factores que frenan la salida de técnicos mexicanos al extranjero: la primera tiene que ver con la capacitación y actualización de conocimiento, lo que impide la identificación de un estilo de entrenamiento mexicano en el futbol, y el otro es el factor económico.

“Hay una atmósfera donde el técnico mexicano está muy cómodo en Liga MX, Ascenso MX, encuentra mayores beneficios quedándose en el país, que saliendo a otra experiencia. El técnico mexicano se prepara para trabajar en México”, señala Jacques Passy.

El sistema de capacitación de la Federación Mexicana de Futbol otorga el certificado de entrenador en futbol. El documento es avalado en varios países, aunque en algunas ligas hay requisitos de actualización o revalidación de conocimientos para obtener el título equiparable en el lugar a trabajar.

“El problema es la falta de disposición del técnico mexicano para capacitarse”, agrega el entrenador de Saint Kitts y Nevis, quien se capacita constantemente a través de cursos en línea, viajando, asesorándose, leyendo bibliografía especializada, visitando entrenamientos y congresos.

El factor económico también es muy importante, ya que según datos obtenidos por El Economista, un entrenador mexicano en la Liga MX puede tener ingresos desde 400,000 pesos mensuales, hasta los 150,000 dólares mensuales que obtiene Miguel Herrera en América, el técnico mexicano mejor pagado, incluso con mejor salario de Javier Aguirre que con la Selección de Egipto obtendrá 1.4 millones de dólares al año.

Un auxiliar técnico en Primera División (entre 200,000 y 400,000 pesos mensuales) tiene un sueldo mayor que los entrenadores en Liga de Ascenso (entre 120,000 y 300,000 pesos mensuales).

Incluso, entrenadores como Mario García y Omar Arellano, con experiencia en Primera División, ahora dirigen en la Segunda División, donde según Enrique Badillo, presidente de Tuxtla FC, los salarios de los entrenadores no están muy alejados de los técnicos de Liga de Ascenso.

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Las ligas centroamericanas pueden ofrecer contratos a entrenadores mexicanos de entre 2,000 y 10,000 dólares mensuales, que al tipo de cambio actual, el mejor contrato en Centroamérica estaría en un nivel medio de un técnico de Liga de Ascenso.

“No tenemos una escuela de técnicos mexicanos, hoy no se encuentra una personalidad. El técnico mexicano está sufriendo porque no hay una filosofía que haya sido marcada por entrenadores mexicanos a lo largo de su historia”, sentencia Jacques Passy.

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