El apellido Cuéllar tiene relación con el futbol femenil de México desde 1998, cuando Enrique Borja invitó a Leonardo a entrenar a un grupo de futbolistas mexicanas que habían logrado conseguir el medio boleto para el Mundial de Estados Unidos 1999.

Andrea Rodebaugh recuerda muy bien que un año antes, en 1997, la Federación Mexicana (FMF) comenzó con los centros de formación en la República, las visorías y los campamentos de entrenamiento que conformaron la primera Selección femenil que llegó a un Mundial.

“En la Federación hubo cambios, pero en la dirección técnica no los ha habido. Sigue siendo parte de la continuidad de lo que venía”, analiza Andrea, ahora oficial técnico de la FIFA.

Casi nadie se atreve a emitir una crítica en público sobre la influencia del apellido Cuéllar en el futbol femenil. La última vez que eso sucedió fue cuando Estefany Mayor y Bianca Sierra comentaron a The New York Times que Leonardo hizo comentarios homófobos sobre sus preferencias sexuales. Charlyn Corral prefirió abandonar la Selección Mexicana cuando tuvo diferencias deportivas con el entonces entrenador nacional y, después de 18 años en el cargo,dejó el puesto.

“Ha sido importante el apellido Cuéllar porque ha estado ahí, desarrollando el futbol y lleva años en la selección, desarrollando un proceso, nos guste o no. Habrá diferentes opiniones de cómo ver el futbol, pero se han hecho cosas buenas, aunque también se han cometido errores”, señala Gustavo Leal entrenador de futbol femenil en el norte del país y que coincidió en visorías cuando Leonardo era técnico de la Selección.

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“Ya no estará Leo para echarle la culpa de todo”, comentó el mismo Leonardo en la conferencia donde anunció su renuncia.

Pero para la FMF el proyecto del futbol femenil necesita continuidad y eso significa que varios de los puestos de entrenadores fueron formados por Leonardo, entre ellos, su hijo, Christopher, que desde enero de este año es el entrenador de la Selección mayor, aunque sin tener una presentación oficial de parte de los directivos de la Femexfut, como sí sucedió con Gerardo Martino, el técnico de la Selección varonil.

El declive del futbol femenil

Desde el 2011, la ruta que traza el ranking de la FIFA indica que la Selección femenil no deja de descender en la clasificación. En aquel año, se llegó a la mejor posición en la historia: el sitio 21.

Al no calificar al Mundial femenil de Francia 2019, Roberto Medina dejó el cargo. Llegó Christopher con la misión de un nuevo ciclo y la mira en los Juegos Panamericanos.

“Sabe de las necesidades que requiere el futbol femenil y qué puede aportar para mejorar las condiciones. Desconozco si había otro candidato externo, pero es una buena elección que Cuéllar esté en la selección mayor, sobre todo respetando los procesos. Mónica tiene un gran perfil y ellos hacen una mancuerna muy buena entrenador-auxiliar, para mí es lo adecuado”, dice Jorge Gómez, entrenador de Puebla Femenil, quien coincidió con Christopher en los centros de desarrollo de jugadoras, uno de los proyectos de formación antes de la Liga femenil.

La experiencia de Cuéllar se relaciona con su paso por selecciones nacionales femeniles. Como auxiliar de su padre, en la categoría mayor, hasta su paso como entrenador en categorías Sub-17, Sub-20 y finalmente la mayor.

“La continuidad al proyecto ha sido importante, es una estructura lo que se ha creado. Yo apuesto por que en el futbol femenil debe existir una estructura independientemente de quién esté. Es decir, que no se debe venir todo para abajo porque deje de estar una persona. Esa época ya pasó. Leo era la cara de ese proyecto, pero atrás había una federación”, indica Rodebaugh.

Gustavo Leal recuerda a Leonardo Cuellar realizando visorías en todo el país.

“El apoyo era nulo, le tocó abrir puertas. Tuvo que hacer mucho trabajo para la selección. Hay un proceso que a Leo le tocó trabajar mucho”, señala el exentrenador de Rayadas.

La Femexfut respetó la estructura que Leonardo Cuéllar construyó, pero, ¿cuánto tiempo tendrá continuidad el apellido en la dirección técnica de la Selección?