La edición 247 de El Clásico, celebrada el domingo, fue un reflejo de lo que significa el Barcelona en la actualidad: un gigante en picada. El conjunto culé cayó en casa 1-2 ante el Real Madrid y con ello hilvanó cuatro derrotas consecutivas ante su acérrimo rival por primera vez desde 1965 (aquella vez fueron siete triunfos merengues desde 1962).

Con esta caída, que además pegó en el orgullo, el Barca se ha rezagado hasta la novena posición de LaLiga con solo cuatro triunfos de nueve posibles y empates decepcionantes ante equipos de la parte baja como Granada y Cádiz, por lo que se ubica fuera de puestos de competencias continentales y por debajo de clubes de nóminas mucho menores como Betis, Osasuna y Rayo Vallecano.

El Barca fue ligeramente superior al Madrid en cuanto a posesión de balón con 51.6%, aunque solo logró dos disparos al arco contra cinco de su rival. De hecho, el único gol culé cayó hasta el minuto 96 por cuenta de Sergio Agüero; previamente, los merengues se adelantaron con tantos de David Alaba desde el 31’ y Lucas Vázquez al 92’.

La última victoria de Barcelona en un clásico liguero fue el 2 de marzo de 2019, que englobó una racha de seis partidos sin caer. Sin embargo, el Madrid ganó los dos choques de 2020 y los de 2021, además de un empate en el segundo semestre de 2019.

El registro no es nada bueno para el entrenador culé, Ronald Koeman, quien ha estado en el cargo en las últimas tres derrotas, convirtiéndose en el segundo en alcanzar al menos esa cifra de clásicos perdidos en toda la historia del Barcelona, ya que el primero fue Patrick O’Connell con cuatro caídas entre diciembre de 1935 y junio de 1936.

La manifestación del público contra estos resultados se hizo presente en las tribunas contra Real Madrid, donde asistieron 86,422 espectadores, que representan el 87% de la capacidad total del Camp Nou, aún y cuando las autoridades de Cataluña ya permiten el 100%. Esta ha sido la entrada más baja a un clásico liguero desde el 30 de abril de 1988, pero en aquel entonces el conjunto merengue ya tenía resuelto el campeonato de LaLiga.

Esta baja de asistencias también se hizo sentir en la Champions, contra el Dinamo de Kiev en la jornada 3, cuando ingresaron 45,968 aficionados (46% del Camp Nou), la cifra más baja desde el 6 de diciembre de 2011 contra el BATE Borisov de Bielorrusia, en el que solo asistieron 36,452.

La inconformidad rebasó las tribunas y acechó a Ronald Koeman cuando abandonaba el Camp Nou en su auto particular después de la derrota de El Clásico 247. Una multitud de aficionados culés lo esperaron en la salida lanzándole insultos y golpes leves al coche, lo que generó una reacción inmediata en el club: “El FC Barcelona condena públicamente las acciones violentas y de desprecio que ha vivido nuestro entrenador a la salida del Camp Nou. El club tomará las medidas de seguridad y disciplinarias para que no vuelvan a suceder hechos tan lamentables”, emitió en sus redes sociales.

Uno de los cuestionamientos más fuertes de la afición sobre el trabajo de Koeman es la ofensiva, ya que solo tienen 15 goles a favor, menos que el Sevilla (16) o Rayo Vallecano (17), por ejemplo, y además porque los refuerzos en esa posición, Memphis Depay, Sergio Agüero y Luuk De Jong, aún no han detonado su potencial, ya que entre los tres suman apenas seis goles en nueve jornadas; en contraparte, Karim Benzema y Vinícius Junior han aportado 18 para el Real Madrid.

Por su parte, el equipo merengue solo logró el liderato de LaLiga por unas horas, ya que la Real Sociedad se lo arrebató al conseguir un empate a dos en su visita al Atlético de Madrid. El conjunto de San Sebastián sigue sorprendiendo con sus seis victorias en 10 partidos, seguido por Real Madrid, Sevilla, Atlético y Betis en el top 5. El campeonato español se reanudará con una jornada doble entre el martes y jueves.