El proceso de adaptación con los Diablos Rojos, describe Carlos Corporán, catcher del equipo, ha sido largo. “Me estoy demostrando que me queda beisbol”.

Tras recibir la llamada de su agente, Carlos no dudó en aceptar la propuesta de Diablos, lo cual le permitió volver a jugar tras un año y medio de no hacerlo de forma profesional. Mientras estuvo inactivo pasó con su familia, reflexionó sobre su carrera, creo otra perspectiva de su vida y se puso a tono fisicamente.Fue el primer el primer refuerzo extranjero que la organización dio a conocer.

“He trabajado mucho, vine en febrero para acoplarme con los muchachos, porque es mi primera vez en México. Ha sido bien divertido, de mucha ayuda para mi persona, para mi carrera, porque he aprendido cosas nuevas”, comenta Corporán.

Se describe como una persona a la que le gusta escuchar y aprender, “porque en este deporte el día que tú lo sepas todo tienes que retirarte. No puedes decir que lo sabes todo en el beisbol, porque eso es mentira”.

Entonces, Carlos comenzó por observar qué le gusta tirar a los pitchers y después analizó la forma en la que podía ayudar basado en su experiencia e ideología de llevar el juego. Además, hace énfasis en la importancia de tener consistencia.

El cuerpo de pitcheo de la organización capitalina se caracteriza por promediar 27 años y al menos nueve elementos suman tres o más temporadas con la organización.

“Yo creo en el juego de contacto, no pretendo ponchar a todo el mundo. Si yo puedo sacar al bateador en tres pitcheos o menos, ese es mi plan y es lo quiero trabajar con ellos. Mi ideología es atacar a los bateadores y que esa defensa mía esté lista para cuando la necesitemos”, indica el jugador de Diablos Rojos.

El originario de Hato Rey, Puerto Rico, tiene experiencia en las Grandes Ligas, ya que formó parte de las organizaciones de Milwaukee Brewers (2009), Houston Astros (2011–2014) y Texas Rangers (2015).

El que ahora ocupe la posición de receptor es consecuencia que de cuando firmó con Milwaukee, la franquicia contaba con muchos prospectos para ocupar la primera base y le comentan si le interesaba ser catcher. Una de las justificaciones que le dan es que así podría prolongar su carrera.

Acepta la propuesta y es lo que le permite tener una estancia en la MLB por siete años. Ante de ser profesional también jugó en la primera y tercera base o como shortstop. Carlos menciona que le gusta ser receptor porque siempre está en juego, “te puedes ir 4-0, pero si a tu pitcher no le hicieron carrera, todo el mundo te choca la mano y te felicita, pero a veces yo doy tres o cuatro hits y perdemos, nadie te dice nada. Eso es lo bonito de esto, que no importa lo que pase, el equipo siempre cuenta con el catcher”.

—¿Cómo continúas disfrutando del juego como cuando lo hacías de niño?

Cuando lo empiezas a ver como un trabajo debes retirarte, porque somos adultos jugado un juego de niños y eso es lo que trato de hacer siempre, reírme y divertirme. Son mis cuatro horas en las que me olvido de los problemas que hay en el mundo. Son mis cuatro horas de diversión.

—En el 2011 comenzó la reestructuración de Houston. ¿Qué aprendes en tu estancia con la organización?

Son los mismos muchachos que pasaron el mismo proceso que yo, aunque no tuve la dicha de quedarme, pero lucharon como yo. El trabajo duro tiene sus recompensas y ver que el año pasado ganaron la Serie Mundial fue un sentimiento muy grato, aunque sea 1%, yo puse un granito de arena, porque yo sí tuve mucho que ver en la forma como ellos ahora están jugando la pelota, de cómo jugarla fuerte todo el tiempo, hacer las cosas pequeñas del juego, y ése fue el legado que ellos me dejaron y eso es lo que seguiré haciendo en mi carrera.

[email protected]