La ilusión se fue apagando poco a poco. No importó que Atlante recibiera un gol de vestidor, que lo puso contra las cuerdas apenas a los ocho minutos, a pesar del tanto de Miguel Layún los Potros se rehicieron con el paso de los minutos y esperanzaron a su afición capitalina que se presentó en gran número al Azteca, inmueble del cual se retiraron con la mirada clavada en el piso, sabiendo que la permanencia de su equipo sigue siendo muy incierta tras la derrota de 1-0 ante las Águilas.

A Pablo Marini, entrenador azulgrana, poco le importó que esta tarde estuvieran impulsados por un gran número de fanáticos. El estratega argentino sigue casado con la suya: estar bien parados atrás, tratar de no recibir gol y buscar hacer daño mediante una genialidad de sus atacantes, que siempre lucen aislados al frente. Al dt de poco o nada le sirvió su planteamiento ya que antes de los 10 minutos ya hacía rabietas tras verse en desventaja.

La jugada que definió el compromiso se generó desde el pico derecho del área, sitio en el que apareció Miguel Layún, levantó la mirada y mandó disparo cruzado que techó al portero Éder Patiño, quien quedó como un testigo más de la bella anotación azulcrema. En ese instante Marini ya tenía que pensar en cómo contra restar a su rival, obligado a ir al menos por el empate.

Si bien Pablo no se apuró a modificar su parado, sus pupilos, empujados por sus fieles seguidores, de a poco comenzaron a encontrarse en la cancha y provocaron que Moisés Muñoz se vistiera de héroe al 21’, minuto en el que Alberto García hizo pared con Michael Arroyo, atacante ecuatoriano que mandó disparo cruzado que con las uñas desvió el guardameta.

La esperanza de Marini y la afición atlantista se alimentó pasada la media hora, momento en el que Rubens Sambueza se tiró un clavado, ganándose una amariila y después la expulsión por insultar al silbante. Los Potros tendrían en frente 60 minutos con un rival con un futbolista menos.

Pero todo quedó en ilusión, en aproximaciones que Roberto Gutiérrez, delantero chileno que debutó con la casaca azulgrana, y Gerardo Venegas no pudieron aprovechar con oportunidades dentro del área en las que sus cabezazos se fueron desviados.

Lo más importante del complemento se dio en un fuera de lugar que marcó el cuerpo arbitral, en una acción que estaba dentro del reglamento y que había terminado en las redes azulcremas, un disparo de Arturo Muñoz que el travesaño impidió que se convirtiera en el empate y en una serie de rebotes que de manera increíble Atlante no pudo convertir a pesar de que Mauricio El Pampa Romero se encontraba a unos centímetros de la línea de gol.

Al final, a pesar de la entrega de los jugadores visitantes en la cancha y el empuje de su afición en las gradas, los Potros regresaron a casa con las manos vacías, víctimas de un tempranero tanto de Miguel Layún. Por ahora a los de Cancún sólo les resta esperar a que la fortuna esté de su lado y Pachuca se imponga al Atlas, para que los zorros se mantengan a cuatro unidades de ellos en la tabla porcentual.