Londres. Habría que imaginar la escena. Una oficina. La mitad de sus empleados obtiene, juntando todos sus sueldos, 153.7 millones de dólares. Están bajo su mando los mejores del mundo, estrellas todos de la empresa más reconocida del universo. ¿Cómo haría para manejar un equipo con como éste?

Ésa es una pregunta que muchas veces se ha hecho Mike Krzyzewski, entrenador de la selección estadounidense de basquetbol, el Dream Team moderno. Pero no se preocupa mucho. Si bien es verdad que su plantilla está conformada por cuatro de los 50 deportistas más ricos del orbe, de acuerdo con datos de la revista Forbes, lo cierto es que D’Antoni ha encontrado el camino para evitar que choquen las diversas personalidades.

Lo único que puedo decir es que los egos no caben en mi equipo, por más grandes que éstos sean. Yo sé que tengo a jugadores muy famosos de la NBA, pero desde que se unieron a mi plantilla les dije que aquí no había equipos, somos uno solo y competimos por Estados Unidos , aseguró el técnico en entrevista con El Economista.

Y la filosofía del estratega ha funcionado. A LeBron James, de los recién coronados campeones, no se le notan sus 53 millones de dólares cuando bromea con Kobe Bryant, apenas 700,000 dólares menos rico que James. Ni tampoco a Carmelo Anthony, quien percibe 22.9 millones de billetes verdes cada año, le cuesta trabajo jugar con Kevin Durant, que se embolsa 25.5 millones de la divisa estadounidense en los últimos 12 meses.

Tras bambalinas, los basquetbolistas superstars han olvidado la rivalidad que los enfrenta en la National Basketball Association, se chiflan, divertidos, posan para las fotos y se burlan de aquel a quien han asediado ya decenas de reporteros. Unen sus talentos para poner todas sus energías en la búsqueda de un solo objetivo: el oro olímpico en Londres 2012.

Ha sido cuestión de trabajar sin importarnos si son o no reconocidas estrellas del basquetbol mundial. Se trata de encontrar al líder y hacerlo valer en la cancha, pero también de ser justo, honesto y tener el mismo trato con todos, con los que ganan millones de dólares y con los que no, con los que firman muchos autógrafos y los que no. La clave es no hacer diferencias .

Para Krzyzewski, la importancia del trabajo en equipo ha sido fundamental: Ellos entienden por lo que están juntos, tienen una meta en común y eso es lo que hace que funcione todo, ya sea en un equipo de basquetbol o en cualquier equipo de trabajo. Ésas son las claves del éxito y todos queremos hacer de éste el mejor Dream Team de la historia , destacó.

El equipo estadounidense ha logrado iniciar de buena manera rumbo al objetivo: arrasó con Francia por 98-71 y sumó su segunda victoria ante Túnez con marcador de 110-63. Así pues, parece que los estadounidenses han encontrado la mejor manera de hacer su equipo el conjunto que todos quieren ver.

cristina.sanchez@eleconomista.mx