Londres. Tras la derrota del Manchester United por 3-1 ante el Barcelona en la Liga de Campeones, Javier Hernández no logró seguir los pasos de Rafa Márquez, el único jugador de su país en lograr ese título.

Márquez lo consiguió precisamente vistiendo los colores del Barsa en 2006 en el Stade de France.

Chicharito llegaba con mucha ilusión a este partido, con el deseo de culminar a lo grande su brillante temporada de debut con el United, con el que ha firmado 20 tantos, en su primer año en Europa.

"No sé las estadísticas, no me fijo en eso. Nunca me ha importado ser el mejor, siempre pienso en el equipo. Hay que felicitar al Barcelona, que mereció ser campeón", afirmó cuando se le preguntó si pensaba que este final había empañado su buen año.

Hernández no pudo superar a otro ilustre compatriota, Hugo Sánchez, que destacó en el Real Madrid de los ochenta, pero que no conquistó la corona continental, teniendo que conformarse con la menos prestigiosa Copa de la UEFA del año 1986.

En la final de Wembley, Chicharito apenas apareció y no tuvo ninguna gran ocasión de gol.

Se le vio visiblemente afectado al final del partido, con la mirada perdida y la cabeza baja, intentando digerir sobre el césped la gran decepción que acababa de vivir.

En la recogida de medallas de subcampeón, casi no dejó tiempo al presidente de la UEFA, Michel Platini, a colgarse el metal, ya que pasó por su lado de manera precipitada, como deseando terminar cuanto antes con ese mal trago.

La próxima temporada tendrá una nueva oportunidad. El joven atacante, de 23 años, intentará curar las heridas con el Tri en la Copa de Oro, que se disputará en Estados Unidos.

EISS