Como todo un ídolo, el ciclista ecuatoriano Richard Carapaz fue recibido el lunes en Quito luego de su épico triunfo en el Giro de Italia, convirtiéndose en el segundo latinoamericano en ganar esa competición mundial.

La Locomotora Carapaz, de 26 años, arribó en un vuelo comercial procedente de España, de donde es su equipo Movistar, portando el trofeo que se adjudicó al cubrir los casi 3.500 km de recorrido con un tiempo de 90 horas, 1 minuto y 47 segundos.

El avión en el que viajó el pedalista pasó por entre un arco de agua formado por motobombas de los bomberos del aeropuerto internacional Mariscal Sucre, en las afueras de Quito.

Carapaz ascendió a un autobús de dos pisos que lo esperaba cerca de la pista y apareció en la descapotada parte alta para ser vitoreado. “Dale, campeón, dale, campeón”, corearon empleados del aeródromo a la salida del ciclista Carapaz.

Ciclistas aficionados acompañaron al deportista durante varios kilómetros mientras el bus avanzaba por una vía de acceso a la terminal en la que una muchedumbre formó una calle de honor, agitando banderas de Ecuador y lanzando gritos como “sí se pudo”.

Carapaz, cuarto en el Giro de Italia del 2018, en la reciente edición conquistó dos etapas y se adueñó de la maglia rosa desde la decimocuarta de las 21 jornadas para ser el latinoamericano que hizo historia después del colombiano Nairo Quintana, vencedor en el 2014. El triunfo de la Locomotora del Carchi es uno de los grandes hitos del deporte ecuatoriano.

“El día final, antes de que ganara, fue una prueba superdura, sobre todo mentalmente, porque nunca había tenido la presión de todo el mundo”, dijo Carapaz.