Saúl Álvarez, en ascenso deportivo, sacudió al mundo del deporte en octubre de 2018 cuando firmó el contrato más grande con DAZN por 365 millones de dólares y 11 peleas hasta 2023. Canelo recibiría 15 millones por su combate debut con la plataforma de distribución y a partir de ahí 35 millones de dólares por pelea, dos al año. Sin embargo, en mayo no pudo pelear por la emergencia sanitaria y sigue sin combate calendarizado.

El martes pasado el boxeador mexicano demandó en Los Ángeles a DAZN y a su promotora Golden Boy Promotions (y a su CEO Óscar de la Hoya) por incumplimiento de contrato.

Las demandas son por los 280 millones que restan al contrato, así como su libertad para trabajar con otra promotora y distribuidora.

“Soy el número uno libra por libra del mundo. No tengo miedo a ningún oponente en el ring y no voy a dejar que las fallas de mi plataforma de distribución o promotores me mantengan lejos del ring. Interpuse la demanda, así que puedo ya regresar al boxeo y darle a mis fans las peleas que se merecen”, dijo Canelo en un comunicado, de acuerdo con ESPN.

La demanda presentó un error técnico que deberá ser corregido para proceder, ya que se menciona a corporaciones y no a compañías de responsabilidad limitada, lo cual quedaría corregido esta semana, de acuerdo con Salvador Rodríguez, analista de boxeo en ESPN KnockOut.

¿Está en riesgo el contrato?

“El hecho de llegar a instancia legales va más allá de tener un buen acuerdo. Las cosas están destinadas a terminar una relación o tener cierta repercusión económica para todos”.

Óscar de la Hoya espera que esta pausa de la demanda permita retomar las negociaciones de las partes.

“Si bien la orden de ayer 14 de septiembre, no pone fin al caso, tenemos la esperanza de que este error nos permita reiniciar y volver a centrarnos en lo que es importante: trabajar juntos para que Canelo vuelva al ring contra un oponente superior lo antes posible. De lo contrario, esperamos que los abogados de Canelo ingresen ahora al arbitraje como se establece en nuestro contrato”, tuiteó el promotor el sábado.

¿El contrato fue demasiado alto para la industria del boxeo?

“Las ganancias del Canelo son grandes. Las dos últimas peleas con Gennady Golovkin (2017 y 2018) rebasaron el millón de pago por evento, estamos hablando de unos 60-70 millones de dólares y sumaron alrededor de 20 millones en taquilla. Hablamos de un negocio de 90-100 millones de dólares contra Golovkin, que también es importante en la industria”.

“DAZN optó por esa fórmula de hacer ruido, ganar estrellas a millones, a Golovkin le ofrecieron 100 millones de dólares por seis peleas. Fue la forma que encontraron para meterse a una industria que en su momento estaba muy copada por varios empresarios, promotores y cadenas. Sí fue elevada, fue la apuesta que optaron y les estaba dando resultados, pero la pandemia fue fatal para ellos”, explica Salvador Rodríguez.

De acuerdo con cifras de Forbes Sports Money, de 2013 a 2019 Canelo acumuló más de 8 millones de compras de pago por evento y 600 millones en ingresos. Justo esa fuerza de venta de paquetes pone a Álvarez en una posición de poder decidir sobre su carrera y no solo acatar órdenes de promotores y otros personajes de poder en la industria.

“Cuando Canelo empezó a triunfar se ganó su lugar. Él es el rey del pago por evento actualmente y lo logró ganando sus peleas”, dijo Eric Gómez, hoy presidente de Golden Boy Promotions, a El Economista en 2018.

Si Saúl Álvarez, más de allá de obtener sus demandas económicas, gana su libertad de trabajar con otras empresas que no sean Golden Boy y DAZN, acordar con nuevos socios “no debería ser ningún problema para él”, comenta el analista, pero podría ocasionar algunos otros inconvenientes.

“Podría afectar la relación de Golden Boy con DAZN porque además del contrato del Canelo tiene otro contrato por otros boxeadores que incluye a Jaime Munguía, Ryan García, Vergil Ortiz, y si Golden Boy, como medida de defensa llega a demandar a DAZN, quizás eso pueda afectar a otros”, señala Salvador Rodríguez.

[email protected]