El Athletic de Bilbao, que llegó a la sexta y última jornada del grupo I de la Europa League ya eliminado, se despidió con un triste empate sin goles ante el Sparta de Praga checo, que ya estaba clasificado para dieciseisavos.

Fue el último partido en competición europea para el estadio de San Mamés y un adiós deslucido para un torneo que la pasada temporada dio muchas alegrías al equipo que entrena el argentino Marcelo Bielsa, ya que alcanzó la final.

El balance de los vascos en esta ocasión fue catastrófico, con un triunfo en seis partidos y un total de 5 puntos, que le hicieron quedar en la cuarta posición, delante del israelí Hapoel Ironi, colista con 2 puntos.

Los dos clasificados del grupo I fueron el Lyon, líder con 16 puntos, y el Sparta de Praga, segundo con 9.

Bielsa, consciente de que su equipo no se jugaba nada en este partido ante los checos, dio descanso a varios titulares y permitió jugar a varios habituales suplentes.

En la grada hubo cánticos insistentes contra el delantero Fernando Llorente, estrella del club las pasadas temporadas y este año caído en desgracia por su deseo de irse a otra formación. Esta misma semana confirmó que su decisión de irse al final de su contrato en junio es firme e irreversible.

El Athletic se concentrará ahora en la Liga española, donde ocupa una preocupante 15 posición y donde recibe el domingo al Celta de Vigo.

EISS