Tenía que ser del norte para venir aquí a hablar de negocios, ¿no? , dijo Hugo Alberto Barrera Saldaña, tras ofrecer apoyo (equipo de cómputo, fermentadores y cosas así) a pequeñas empresas biotecnológicas al inicio de su plática en el coloquio Ciencia y Humanismo.

Ya en otra ocasión hablaremos de las patentes , dijo por su parte Marcelo Lozada, quien tiene 19 patentes internacionales y 12 nacionales.

Tanto Barrera como Lozada hablaron en sus respectivas ponencias de ciencia básica: El enigma de las nuevas hormonas adquiridas en los últimos 60 millones de años de evolución del locus de la hormona del crecimiento y La física de la química supramolecular , fueron, respectivamente, los títulos de los trabajos que presentaron en el congreso.

Pero en el coloquio no sólo hubo quienes sí hablaron de negocios y empresas en relación con la ciencia, sino que fueron invitados expresamente para ello a una de las sesiones plenarias: la mesa redonda Vinculación academia-empresa , que coordinó el biotecnólogo Sergio Revah.

Los ponentes, Leonardo Ríos, Salomón Achar Achar, José Luis Villanueva, además del propio Revah, partieron de que en México hay una urgente necesidad de que esa vinculación exista para que en México se dé una economía del conocimiento y una sociedad más justa, democrática y equitativa.

Modelos que han funcionado

El doctor Revah, tras aclarar que en la suma de ciencia y empresa debe estar considerado el gobierno, hizo una revisión de las formas de asociación y trabajo que se dan como productos de esta vinculación, desde el académico que deja su puesto en la universidad para convertirse en empresario, hasta esfuerzos en los que participa la universidad como institución, pasando por las simples consultorías.

En este amplio rango, Revah enfatizó que la academia debe mantener su integridad y valores en actividades educativas y de investigación, pero invitó a que los gremios de científicos y empresarios dejen la desconfianza mutua que se han tenido. Una pequeña empresa de base científica, conocida también como spin-off, tiene altas probabilidades, alrededor de una en cinco o una en cuatro, de fracasar. Pero se han hecho estudios en los que muestran que la asociación entre un académico y un empresario es más eficaz a que cualquiera de los dos quiera emprender por su cuenta.

Sin embargo, lo que mejores resultados ha dado es la participación de la universidad como institución a través de su cuerpo académico por medio de convenios que garanticen que la casa de estudios e investigación sea dueña de una parte de la empresa.

Este modelo, que funciona a partir de las Oficinas de Transferencia Tecnológica o equivalentes, fue creado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, que actualmente invierte 8 millones de dólares en el mismo (incluyendo capital semilla) y obtiene una ganancia de alrededor de 60 millones. Existen otros ejemplos, como el Cambridge Enterprise, pero el más sonado es el de la Universidad de Stanford, que es dueña de una parte de las compañías Microsoft y Google.

En México, como hizo ver el doctor Leonardo Ríos, se han hecho esfuerzos, sobre todo desde Conacyt con el programa Finnova y en el Tecnológico de Monterrey, pero éstos no se han sistematizado.

No podemos hablar de economía del conocimiento con maquiladoras y commodities , aseguró Ríos, con empresas de base tecnológica, en nuestro país no se estaría pensando en crecer entre 2 o 3% anual, sino entre 6 y 8%, concluyó.

Caso de exitazo

Salomón Achar Achar, director general de Comex, fue invitado para comentar sobre el enorme éxito de esa empresa, el cual está basado en la investigación científica.

La empresa, contó Achar, inició en 1952 como una tlapalería en la que se vendían pinturas que se hacían en la trastienda, de ahí a que actualmente tengan ventas por más de 2,000 millones de dólares anuales y tengan la mayor red de distribución del mundo, en su ramo, con 3,700 tiendas.

El punto de inflexión en la curva de crecimiento de la empresa, dijo, se dio en 1992 con el Tratado de Libre Comercio. Iba a empezar la competencia en serio, así que abrimos el Centro de Investigación en Polímeros .

José Luis Villanueva, director administrativo de Investigación y Desarrollo de Comex, dio detalles sobre el funcionamiento del Centro, destacó las bondades de la inversión en materia científica y de las asociaciones tecnológicas con otras compañías y con universidades y centros de investigación. Antes del centro sólo teníamos la pintura arquitectónica, de ornato, y ventas por unos 150 millones de dólares. Pero después pudimos ofrecer otros productos adecuados para el mercado mexicano .

Y no sólo eso, ya que además han hecho investigación básica en los campos de la óptica, la fisicoquímica y la simulación molecular.

Salomón Achar retomó la palabra para hacer énfasis en la necesidad de contar con capital humano especializado, pero no sólo en el área científica, también en las habilidades gerenciales, que sepa evaluar los beneficios de cara al mercado, es decir, gente que resuelva los problemas de los demás .

No quiero sonar demasiado materialista, pero hay que decirlo: la función de una empresa es hacer dinero, lo que nos distingue como mejores o peores personas es lo que hacemos con él .

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