“Rodrigo Porrúa del Villar no tiene nada que ver con la familia o la empresa. Nosotros ya le ganamos una demanda y vamos a iniciar otra por daños y perjuicios”, señaló en entrevista Antonio Pérez Porrúa, director comercial de Librería y Compañía Editorial Porrúa con más de 100 años de historia.

Después de que El Economista diera a conocer lo que es uno de los fraudes más grandes en la industria editorial en México (“Usurpan nombre de Porrúa para defraudar a escritores”), recibimos varios testimonios de personas que acusan de fraude, amenazas y engaños a Rodrigo Porrúa del Villar.

Flor María Díaz Soto, representante legal del Grupo Porrúa, conformado por Librería de Porrúa Hermanos y Compañía SA de CV y de Editorial Porrúa SA de CV, expresó que “el señor Del Villar no forma parte de ninguna de ellas, y a quien incluso demandamos por el uso indebido de nuestro nombre y obtuvimos resoluciones a favor durante todo el proceso y hasta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, quien declaró improcedentes las acciones que del Villar quiso hacer valer”.

Mientras que Antonio Pérez Porrúa explicó que desde hace varios años denunciaron a Rodrigo Porrúa en el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial por uso indebido de la marca.“Lo que hace esta persona es que se vende como director de Grupo Porrúa o familiar y entonces engancha a la gente y hace un fraude bestial”, manifestó.

La representante legal del Grupo Porrúa comentó que “la demanda comenzó en el 2015, cuando comenzamos a recibir quejas de gente que pedía sus libros que ya habían pagado y nosotros no teníamos nada que ver”.

El modus operandi de Rodrigo Porrúa del Villar y su socio Zozer Santana era atraer a gente interesada en publicar un libro; después, les hacían creer que habían sido seleccionados y les cobraban 100,000 pesos, con la promesa de editar y promocionar el libro; en algunos casos, entregaban algunos ejemplares, en otros no, y nunca cumplían con el contrato, según testimonios recabados.

Para hacer creíble el engaño, ambos se tomaban fotos en los estands reales de Porrúa para subirlas a las redes sociales como si ellos trabajarán ahí y se presentaban como parte del Grupo Porrúa.

Por todo esto, Porrúa inició un procedimiento contra Rodrigo Porrúa del Villar, quien intentó todos los recursos legales.

“El 4 de junio se resolvió el caso, en todas las instancias quedó reiterado que no podía usar el nombre de Porrúa como marca y tiene que pagar una multa. Lo que reconocen todas las autoridades es el uso indebido de nuestro nombre, hace que la gente se confunda y hace creer al público en una relación que no existe”, agregó.

Rodrigo Porrúa del Villar tendrá que pagar una multa, de lo contrario será embargado. Además, tendrá que enfrentar una demanda por daños y perjuicios por los fraudes que se le hizo a muchos autores y a la empresa original.

Pero la novela de terror continúa...

Las cosas no acaban ahí, las acusaciones de fraude llegan hasta Zozer Santana, vicepresidente del Grupo Editorial Rodrigo Porrúa, a quien acusan de ser cómplice de los fraudes.

De la misma manera que Rodrigo Porrúa, ahora Zozer Santana se ostenta como representante en América Latina de Borders, una cadena de librerías que se fue a la bancarrota en Estados Unidos.

“Sabiendo que iban a perder el juicio contra Porrúa, ahora se robaron el nombre Borders y hacen lo mismo, se aprovechan del nombre como lo hicieron con Porrúa”, explicó Antonio Pérez Porrúa.

Testimonios recibidos señalan que en la página de Borders Latam, los contratos que se hacen para nuevos escritores estipulan que no se puede hablar mal de ellos en redes sociales.

La representante legal de Grupo Porrúa señala que ellos fueron a clausurar dos librerías que tenían Del Villar y Zozer Santana en Metrópoli Patriotismo y Pabellón Altavista bajo la marca Porrúa.

“Pero ahora, Santana, en esos locales que antes tenían Porrúa, y que les fuimos a cerrar, les puso Borders. Tomó una marca que ya esta liquidada en Estados Unidos y siguen como la misma línea de engaño”, explicó.

Finalmente, Grupo Porrúa aclaró que la dirección de correo [email protected] y la razón social Editorial Porrúa son reales y son de la empresa, no del editor defraudador, como se había publicado en este espacio.

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