Hace unos años, la grúa se llevó el automóvil del cineasta Damián Szifron y, como muchos, la experiencia fue un dolor de cabeza pero al mismo tiempo uno de los disparadores para filmar Relatos salvajes, la película más taquillera en Argentina en muchos años.

Son relatos con cosas que nos sorprenden, episodios de mucha insensatez, como si la grúa se lleva el coche, te peleas en la carretera o descubres que tu novia te engaña; pero que si las tomas con humor y las observas bien realmente acabas riéndote de todo , explicó el cineasta.

Relatos salvajes lleva al extremo seis casos de la vida diaria, algunos muy trágicos, donde la naturaleza humana se asoma pero con una gran dosis de humor y violencia que acaba por divertir con su humor negro.

Los personajes son salvajes, algunos son fríos y calculadores pero yo quería que la película generara cierta incomodidad y cada cuento tiene una novedad y nada es lo que parece , agregó.

La anécdotas de Relatos salvajes van desde un avión a punto de estrellarse; la historia de un ingeniero en explosiones, el gran Ricardo Darín (el Señor Bombita), hasta una tragedia familiar que acaba en la locura.

La película tiene influencias de Tarantino, algo de Un día de furia de Joel Schumacher y un toque de Pedro Almodóvar, quien es el productor.

Es un poco como en un sueño donde pasan cosas que a uno le sorprenden. Uno tiene una intriga de cosas que van a suceder, cómo va a terminar. Uno mismo es quien va escribiendo ese sueño, la propia cabeza lo va generando. Trato de trasladar eso a la vigilia observando hacia dónde me llevan esos personajes y esas situaciones , refirió el director.

Sobre su posible triunfo en los Premios Oscar, donde Argentina apostó por esta película para representarla, el joven cineasta explicó que la película ya fue hecha... digo, me alegra que la hayan elegido para representar a Argentina, pero no estoy concentrado en su porvenir. Estoy disfrutando el momento .

Divertidos, alocados, violentos y ácidos, así son estos seis cuentos cinematográficos que hacen de los problemas diarios verdaderos episodios violentos en los que el espectador acaba sintiendo placer y, sí, un poco culpable, pero identificándose con algunos de los protagonistas que acaban haciendo lo que cualquiera de nosotros haría en una situación así... ¿o tal vez no?

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