No es una polémica nueva. Pero el día de hoy en las oficinas de El Economista, el gobernador de Oaxaca, Gabino Cué, reavivó el tema: haré lo que sea para repatriar los restos de Porfirio Díaz .

Los casos más recientes datan de mediados de los 90, cuando el Patronato para la Cultura y las Artes de Oaxaca tuvo la misma iniciativa pero no contó con éxito, básicamente porque no contó con el apoyo del presidente Zedillo.

Desde hace ya mucho tiempo, cada que resurge este tema, la mayoría de los historiadores han planteado que México debe reconciliarse con este personaje central en la historia del país, para dejar atrás la caricatura del siniestro Dictador.

Carlos Tello Díaz ha opinado que ahí, en París, donde descansan los restos del ex presidente, están bien, como también estaban bien los restos de los héroes de la Independencia, que han sido desplazados sinsentido por las calles de la capital de México. Importan sus vidas, no sus restos. Sus restos no agregan nada al conocimiento de sus vidas , escribió hace unos meses.

Estaría bien si no solo se los trae a pasear

Por su parte, el escritor Leopoldo Mendívil, tataranieto de Bernardo Reyes, piensa que traer de vuelta los restos de Díaz sería una buena oportunidad para abrir una época de reconciliación nacional:

Sin duda es una iniciativa importantísima para México y ahora es el mejor momento para hacerlo, una oportunidad para mostrar algo de músculo frente al gobierno francés. Podría ser un símbolo para que como país traigamos al presente el plan de México que tenía Porfirio Díaz junto con Bernardo Reyes, proyecto geopolítico que fue interrumpido por la Revolución .

Ahora bien, traer los huesos nada más porque sí: mejor dejémoslos donde están. Si se traen hay que hacer un escándalo que tenga una significación nacional. México estuvo en las puertas de la grandeza, sería una buena oportunidad para recuperar ese ideal.

¿Dónde poner los restos? Desde mi punto de vista, si se pusieran en el propio monumento a la Revolución, que se erigió en los vestigios de la que iba a ser la obra arquitectónica maestra de Díaz, el Palacio Legislativo, si se traen los restos y se ponen ahí, seguro mucha gente dirá que es una blasfemia, pero si cambiamos el punto de vista veremos que traer los restos de Díaz sería un buen pretexto para abrir una época de reunificación nacional , dice el escritor.

Con base en aquella época, Mendívil escribió la novela histórica Secreto 1910 (Grijalbo, 2011), en la cual toma de la vida real un plan de gran visión que no se pudo concretar, El Plan México. Este Plan, en síntesis, significaba convertir a México en una potencia del mundo, por más raro que ahorita esto nos parezca. El Plan consistía, básicamente, en cuatro puntos: 1, duplicar al ejército y ponerlo a la altura de los países potencia; 2, contar con un sistema de inteligencia y espionaje que nos permitiera estar a la vanguardia en el mundo de la diplomacia, y que con esto, no pasara lo que nos ha pasado después: nos espían, nos sabotean, nos invaden, todos se dan cuenta de lo hacemos menos nosotros, el Cisen sería apenas la sombra de lo que Díaz y Reyes se imaginaban, y un buen sistema de inteligencia es la esencia de la seguridad de un país; hasta Cuba, un país más pequeño y con una economía menor, tiene un sistema de inteligencia enorme que lo ha hecho intocable;

3, una estrategia global geopolítica de expansión comercial, es decir promover un comercio internacional parecido al que ha potenciado hoy a China, una economía múltiple, semi dirigida por el Estado; y 4, explotar el petróleo pero de una manera muy diferente a cómo se llevó a cabo después de la Revolución, momento en el que México perdió todo el control sobre su petróleo.

Podría valer la pena que también los restos de Bernardo Reyes, que iba a ser presidente después de Diaz, pudieran regresarse y reintegra así un monumento de la Reunificación de México, de tal manera que un día los mexicanos podamos ver que aquellos fueron seres humanos, y ya no los viéramos como buenos y malos, sino de manera unificada, rescatando lo mejor de cada uno e integrarlo a un programa actual , mencionó Mendívil.

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