A partir de tres patentes, la Universidad Nacional Autonoma de México (UNAM) busca promoción para lograr el interés de alguna empresa que quiera comercializar dos sistemas de simulación satelital y un estabilizador para satélites en órbita.

A pesar de que México cuenta con diversas instituciones académicas y de investigación que trabajan en tecnologías y aplicaciones satelitales, en particular en el campo de los satélites pequeños y la investigación, además de contar con una política satelital, la comunidad cientifica aun no ha encontrado ese detonante que permita una verdadera cinergia comercial.

“Lo importante fue la idea. En otros países los investigadores hacen las empresas de alta tecnología, y eso nos hace falta en México para que no seamos tan dependientes del exterior”, dijo Jorge Prado Molina, académico del Instituto de Geografía (IGg) de la UNAM, quien patento estas tecnologías desarrolladas en la Universidad y quien hace un llamado para que esto cambie.

El investigador también aprovechó para exhortar a sus colegas a generar tecnologías propias y completar el proceso de patente, ya que aseguró, en nuestro país no existe esa cultura y es un freno para que el panorama se trasnforme.

Proyectos utiles para el sector aeroespacial

Como lo indica el trabajo “Sistemas satelitales como línea de investigación para el desarrollo tecnológico en México”, de la Universidad Politécnica Metropolitana de Hidalgo (UPMH), para crear una línea de investigación es muy importante tomar en cuenta las necesidades nacionales e internacionales de la humanidad, es de trascendencia identificar todos aquellos trabajos que han fortalecido a la nación así como todos los recursos humanos que puedan cooperar con el desarrollo tecnológico de México generando tecnología y transferencia de la misma aplicado a un bien común.

En este sentido, se destaca el sector aeroespacial. México tiene mucha experiencia y recursos humanos en esta área y En la UNAM se tiene investigación importante principalmente en pequeños satelites, incluso se tienen diversos proyectos enfocados a desarrollar nanosatélites de uno a 10 kilogramos de peso.

En esta área el doctor Prado Molina ha trabajado un método estabilizador de satélites. Cuando tenemos un satélite moviéndose en una órbita recibe agentes externos, como el viento solar. Si el centro de masa de este objeto no está en el centro geométrico, hay una pequeña fuerza que lo hace girar en alguno de sus ejes.

“La idea de este sistema es que, con unas masas internas, llevemos el centro de masa al centro geométrico y así reducir esas fuerzas externas que causan un movimiento indeseado que cambia la orientación del satélite, pues queremos que se mantenga totalmente estabilizado apuntando hacia la Tierra, y que esa estabilidad se mantenga en toda la órbita”, explicó su creador. “Esto no se había hecho con satélites tan pequeños, de uno a 10 kilogramos, que son con los que trabajamos”.

 Por otro lado, Prado Molina trabajó en la patente de prototipos originales de simuladores que imitan, en laboratorio, el ambiente sin fricción característico del espacio exterior.

Los satélites espaciales se mantienen en su órbita, y en ella se mueven libremente y rotan en todas direcciones. Para orientarlos y controlarlos desde la Tierra, o para que efectúen esta tarea de manera autónoma, es que se crearon estos diseños.

Se complementan con sensores que determinan la orientación del satélite, actuadores que cambian su posición, y controladores que envían y reciben información entre el artefacto en el espacio y una estación terrena.

El sistema de simulación tiene un movimiento en tres ejes, así que la plataforma se puede mover como ocurre en el espacio, donde los objetos flotan libremente y se desplazan en tres grados de libertad, aunque se debe hacer una transformación matemática con respecto a otro sistema de referencia fijo en la Tierra para lograr obtener seis grados de libertad. Así, se simula en el laboratorio el movimiento normal de cualquier objeto que orbita el planeta.

Hoy estos proyectos patentados esperan por financiamiento, para que en un futuro cercano las capacidades de la investigación satelital mexicana, pueda ser utilizada incluso a nivel internacional.

nelly.toche@eleconomista.mx