“Tenemos una oportunidad que no existe para otros tipos de cáncer, el hecho de que nueve de cada 10 mujeres se podrían salvar de las fatales consecuencias con un diagnóstico oportuno es una ventaja”, explica el doctor José Antonio Moreno Sánchez, presidente de la Federación Latinoamericana de Patología del TGI y Colposcopia; sin embargo, ésta se ha desaprovechado, el cáncer cervicouterino se ha convertido en la segunda causa de muerte por cáncer entre la población femenina, más de 4,000 mujeres mexicanas al año, 12 al día, mueren por esta enfermedad.

De acuerdo a las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, existen 9,000 médicos ginecólogos, el dr. Ricardo Lúa Alvarado, presidente del Colegio de Colposcopía y Patología Genital Inferior de Occidente, explica que cada uno de ellos realiza en promedio 30 exámenes de Papanicolaou al mes, es decir, entre ginecólogos y laboratorios a nivel nacional se practican 8 millones al año en total. En contraste, existen 41 millones de mujeres que deberían realizarse dicho examen, “lo que significa que más de las tres cuartas partes (82%) de la población de mujeres con vida sexual están en riesgo”.

Frente a este reto, emprendedores mexicanos desarrollaron un dispositivo médico de tamizaje, el cual permite detectar lesiones cervicales a tiempo, incluso antes de que aparezcan. Éstas son las pistas para comenzar con otras pruebas y atacar a tiempo un posible cáncer cervicouterino “cuando una lesión no es invasora tiene una cura del 100%”, explicó el doctor Moreno.

El dispositivo llamado InstaPAP cuenta con tres elementos clave, es una prueba capaz de arrojar resultados inmediatos sobre lesiones pre-cancerosas y cancerosas, cuenta con puntas desechables y un software diseñado para registrar la lectura, llevar un control, establecer parámetros, crear reportes y concentrar información de valor para el sistema de salud.

Onko Solutions, empresa que desarrolló el dispositivo está formado por un grupo de científicos mexicanos que tomaron una tecnología originada del Tecnológico de Monterrey, la tecnología fue madurando dentro de esa institución hasta que se llegó a obtener un prototipo funcional, posteriormente se creó una entidad para recabar capital, se capturó inversión mexicana y así comenzó esta empresa.

“Por lo general los equipos más avanzados que ya están en el mercado y que proponen aumentar la efectividad frente a un Papanicolaou rondan los 80,000 dólares y sólo se encuentran en países de Europa o Estados Unidos, éstos requieren una infraestructura y están diseñados para instalarse en hospitales, no son portables en ningún sentido y requieren de personal capacitado para su manipulación”, explicó Hector Torres, director general de Onko Solutions México.

El dispositivo que proponen, tiene una sensibilidad superior a 90% en comparación con el tamizaje tradicional. “Es un procedimiento moderno, simple y económico, explicó Torres, “tras más de siete décadas de tener el mismo tamizaje que no ha cambiado su procedimiento (Papanicolaou), era urgente un cambio... Esta tecnología permitirá a las pacientes hacerse una prueba con dignidad, mayor comodidad, certeza e inmediatez”.

Para la realización de esta prueba, la paciente se pone en una posición similar a la del Papanicolaou, el medico hace la medición (a base de corriente eléctrica que no se siente) con una especie de cono muy delgado y desechable, no requiere de hacer un raspado, sólo es contacto con el área del cérvix y mide la resistencia del tejido al paso de corriente, se hacen las mediciones en cuestión de segundos y reacciona a través de una especie de semáforo.

El rojo indica alerta, el amarillo es una duda y el verde es saludable, esto permite no requerir de un ginecólogo especialista que realice la prueba, puede ser tomada por un médico general que muchas veces es el primer punto de contacto. También funciona sin conexión a Internet y después con Internet obtener un reporte más completo. El dispositivo tiene la capacidad de almacenar 500 pruebas lo que lo hace funcional incluso para campañas de salud.

El tema de su portabilidad y fácil uso también está asociado a la pobreza, cada minuto más de 20 personas son diagnosticadas con algún tipo de cáncer, esto se traduce en 10 millones de muertes al año de las cuales 86% se reportan en zonas de pobreza extrema, por ello, este tipo de soluciones podrían representar una oportunidad para personas de escasos recursos.

“La adopción en México es nuestra prioridad, actualmente ya se cuenta con 47 centros que cuentan con este elemento en 16 estados de la República”, explicó Torres, a través de su página se pueden encontrar los centros participantes, pero la idea de este grupo de investigadores es que este elemento pueda llegar a comunidades de difícil acceso y a lugares de escasos recursos para que de verdad actué como un elemento que incida en la población mexicana.

“El camino no ha sido fácil y muchas veces es frustrante”, platica el dr. Jesús Seáñez, ingeniero con especialidad en dispositivos médicos y cofundador de Onko Solutions. Todo comenzó hace 14 años y han pasado más de 90 estudiantes de pregrado, maestrías, doctorado y diferentes colaboradores (25 empresas nacionales y un par de extranjeras) para que hoy se tenga una planta certificada funcionando y gente especializada en pruebas clínicas. En el 2009 se consiguió el primer apoyo por parte del estado de Nuevo León, en el 2011 vino un fondo para incubadoras por parte del Tec, en el 2012 se creó la empresa, “con muchas dificultades, con apoyo a proyectos de investigación en salud y posteriormente buscando apoyos de empresarios, es que finalmente se logró consolidar este instrumento, que será el primero de varios que se tienen planeados”.

nelly.toche@eleconomista.mx