Lectura 4:00 min
Pesa a Salman Rushdie ser símbolo de la persecución
El escritor de Los versos satánicos" analizó su situación tras 20 años en el exilio, debido a un edicto religioso que lo sentenció a muerte.

Casi 20 años después de ser empujado a la clandestinidad por un edicto religioso, Sir Salman Rushdie es libre y famoso, pero sigue agobiado como símbolo de persecución.
"Este es el albatros alrededor de mi cuello", dijo el novelista durante una conversación con el escritor y activista Irshad Manji en la sede de la institución cultural 92nd Street Y, en el noreste de Manhattan.
Rushdie, de 61 años, dijo que preferiría ser conocido como un artista que como un crítico social y expresó preocupación de que los ataques contra su sátira religiosa "Los versos satánicos" oscurecieron su "verdadera persona y el valor real de los libros".
Pero el autor sí pareció disfrutar hablando de los fundamentalistas islámicos, el presidente George W. Bush y otros temas de su desdén. Se mostró relajado y jovial pese a su renuencia a revisitar la sentencia de muerte que le impuso el ayatolá iraní Rujola Jomeini.
"Los versos satánicos" salió al mercado en 1988 en medio de la aclamación de la crítica y la furia de musulmanes que, argumentando la supuesta irreverencia con que se trata la figura del profeta Mahoma en el libro, quemaron ejemplares en las calles y se manifestaron alrededor del mundo. El 14 de febrero de 1989 el ayatolá Jomeini emitió un decreto religioso, o fetua, llamando al asesinato del escritor.
Rushdie, un nativo de India radicado en Londres, se vio obligado a esconderse y por años vivió bajo la protección británica. Su libro de 500 páginas se convirtió en un bestseller internacional, aunque se ha dicho que tuvo muchos más compradores que lectores.
El ayatolá murió hace años y Rushdie, pese a que el fetua no ha sido retirado, ha dejado de preocuparse por su seguridad. El domingo por la noche cuestionó la exactitud del Corán, blasfemó al referirse a líderes islámicos e hizo alarde de una camiseta que usó alguna vez en la que decía: "La blasfemia es un crimen sin víctimas".
Pero el escritor cree que "una cultura de ofensión", en la que cualquier crítica religiosa es vista como insensible o blasfema, ha intimidado a otros. El año pasado, criticó fuertemente a su propia editorial, Random House, Inc., por retirar "The Jewel of Medina" (La joya de Medina) de Sherry Jones por temor a que la novela pudiera generar brotes de violencia. (El libro, sobre una de las esposas de Mahoma, salió al mercado sin percances bajo el sello Beaufort Books).
Calificándose como una de las primeras víctimas de intento de censura, Rushdie comparó su lugar en la historia con una escena de "Los pájaros" de Alfred Hitchcock.
Recordó cuando Tippi Hedren ve un cuervo por la ventana al que no presta mucha atención. Hasta que se da cuenta que han llegado otros cientos.
"Creo que yo fui el primer cuervo", declaró Rushdie.
El autor, también conocido por su clásico "Hijos de la medianoche", dijo que siempre consideró la reacción de "Los versos satánicos" un problema político, no religioso. Apuntó que el gobierno de Irán había terminado recientemente una larga guerra con Irak y que lo usó para recuperar popularidad.
Pocos de sus enemigos sabían algo sobre "Los versos satánicos", dijo Rushdie. Años después que salió de la clandestinidad conoció a un joven "británico-asiático" que le confesó haber participado en una manifestación en su contra.
"Entonces leí el libro", le dijo el hombre, "y no pude entender por qué tanto alboroto".
apr