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París honra a Jean-Michel Basquiat
El Museo de Arte Moderno de la Ciudad de París festeja el 50 aniversario del nacimiento del gran artista neoyorquino, quien antes de morir a los 27 años de una sobredosis era ya una leyenda.

Una deslumbrante retrospectiva de Jean-Michel Basquiat, quien empezó pintando graffitis en el metro de Nueva York y que antes de morir a los 27 años de una sobredosis era ya una leyenda- abrió sus puertas el viernes en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de París.
La muestra marca el 50 aniversario de nacimiento de este artista, cuya obra fascinante y compleja se nutrió de la cultura de su madre puertorriqueña, de su padre haitiano y del frenesí y vitalidad de las calles de Nueva York, donde nació y creció.
En su breve e intensa vida, Basquiat -que empezó firmando sus graffitis con el nombre de SAMO- pintó unos 900 cuadros y unos 1.250 dibujos, de los cuales más de un centenar -algunos de ellos gigantescos- están expuestos hasta el 30 de enero en el museo de París, que los ha asegurado en 1,4 millones de euros.
Una exposición como esta, con tantas obras maestras, no volverá a repetirse , afirmó Fabrice Hergott, director del Museo parisino, que organizó la retrospectiva en colaboración con la Fundación Beyeler de Basilea, Suiza, que acogió la retrospectiva en el verano boreal pasado.
Dotado de gran talento, apuesto, provisto de una rebeldía insolente, Basquiat dejó su marca en las paredes de Soho, un barrio de Nueva York que atraía a estudiantes, bohemios y marginales, así como en los muros de Harlem, el barrio negro de Nueva York, y en los vagones de metro, antes de pasar a la pintura.
El único artista negro en un mundo de blancos, mezcló en su obra los diferentes formatos y jugó con las diferentes culturas, definiendo y convirtiéndose en el símbolo de una contracultura urbana, mestiza.
Antes de morir prematuramente en 1988, Basquiat era ya una celebridad, una fulgurante leyenda en el mundo del arte, donde sus pinturas, que reflejaban el frenesí y la vitalidad mestiza de las calles de Nueva York, se vendían en decenas de miles de dólares.
La obra de Basquiat produjo, con sus colores inconfundibles, un impacto visual que deslumbró, y que sigue deslumbrando.
Andy Warhol quedó impactado por el talento y carisma de este artista, al que conoció un día en un restaurante. Los dos colaboraron en varias pinturas, como en 6.99 , firmada por Warhol y Basquiat, que está incluida en la muestra parisina, y en una exposición, que levantó ampollas entre los críticos y público.
Las pinturas, dibujos y objetos expuestos en París han sido prestados por algunos museos y fundaciones, pero sobre todo por coleccionistas privados, los primeros que se interesaron en este artista anunciador de la cultura del mestizaje y que según Madonna, con quien salió un tiempo, era demasiado sensible para el mundo que lo rodeaba .
Los precios de Basquiat -cuya obra mezcla las mitologías sagradas del vudú, los comics, la Biblia, los héroes afroamericanos del boxeo y la música, la denuncia del racismo- son ahora inaccesibles para las grandes museos, que cuentan sus obras con los dedos de la mano.
Es poco probable que en el futuro podamos reunir estas obras maestras , recalcó el director del museo, destacando el costo de los seguros, cada vez más elevados.
El robo registrado en mayo pasado de cinco valiosos cuadros del Museo de Arte Moderno de la Ciudad de París -entre ellos un Picasso, un Matisse y un Braque- hizo dudar a algunos de los coleccionistas en prestar sus obras para esta retrospectiva.
Pero la exposición es tan histórica que no quisieron estar ausentes, señalaron fuentes del museo.