Hace unos días, se hacía en estas páginas, con palabras encendidas y pretendidamente muy convincentes, una invitación a los lectores a que asistieran al Foro Internacional de Música Nueva Manuel Enríquez (el cual, por cierto, tuvo el domingo uno de sus puntos máximos con la Orquesta Sinfónica Nacional interpretando obras de Enrico Chapela, Michael Matthews, Christopher Luna Mega Alejandra Oders y Alejandro Gómez Villagómez).

Sin embargo, es muy posible que abunden los lectores que, aun sintiéndose identificados con la argumentación de esa invitación, no puedan evitar cierto temor a enfrentarse, así de zopetón, con dos horas de música desconocida en vivo. Así que para ir entrando en ambiente, he aquí una sugerencia discográfica de reciente aparición.

Sinfónías tempranas (editada por el Conaculta y el Sistema Nacional de Fomento Musical) junta dos composiciones de juventud, óperas primas de dos grandes de la música mexicana interpretadas por la Orquesta Sinfónica Juvenil Carlos Chávez bajo la dirección de Guillermo Salvador.

La primera es de Eduardo Mata (1942-1995), quien fuera amplísimamente reconocido por su carrera como director, y la otra de Mario Lavista, quien probablemente es el compositor de mayor influencia en el México actual. Ambas obras fueron escritas cuando los entonces veinteañeros formaban parte del taller de composición de Carlos Chávez y fueron estrenadas en 1963 bajo los auspicios del maestro.

La Sinfonía no. 2 en Do mayor Romántica de Mata tiene poco o nada de contemporáneo. Más que del México de los años 60 pareciera provenir, con toda intención por parte del compositor, de la Alemania de mediados del siglo XIX.

Mata compuso en el estilo de Johannes Brahms, a quien admiraba profundamente, y sin embargo, es inevitable sentir a Mata más cerca que a Brahms, su pieza se hace de inmediato amable y querible, nos suena familiar aun a quienes no somos brahmsianos fanáticos (quienes probablemente no estén de acuerdo con esta apreciación pero que, seguro, no dudarán en darle una nota aprobatoria al trabajo de Mata).

Por su parte, Mario Lavista compuso la Sinfonía modal, que si bien es, esta sí, claramente contemporánea, tiene sus raíces en un tiempo mucho más añejo.

La música modal se usaba en el Renacimiento como un rescate de la música griega, de hecho los nombres de los distintos modos son griegos (Jónico, Dórico…). Fue sustituida desde el barroco por la música tonal.

Pero la obra de Lavista en nada recuerda a la música renacentista ni a la de la Grecia clásica. Es en cambio un muestrario de ideas novedosas y convincentes.

Por cierto que la versión que hace Guillermo Salvador está basado en el manuscrito original que Lavista había guardado y que tiene anotaciones del director encargado de estrenar la obra: Eduardo Mata.

Al escuchar la poderosa emotividad de ambas obras resulta paradójico leer en el cuadernillo que Lavista afirmó:

Puedo decir, sin duda, que ninguno de los alumnos del taller hemos considerad estas obras de estudiante como obras de expresión personal, sino simplemente como ejercicios académicos .

Así que no resta sino concluir que seguramente el ímpetu de juventud logró permearse a estas magnificas obras a pesar de que sólo fueran tareas escolares .

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