“El crecimiento en el número de víctimas nos sorprendió a todos, no esperábamos que se prolongara tanto tiempo por lo que es cierto que las personas han adquirido una afición por seguir investigando al respecto, por estar leyendo todo lo que nos cae en las manos y estar construyendo estos contenidos relacionados con la pandemia”, dijo la maestra Guadalupe Medina, académica de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Las cifras son parte de esta información que va en aumento y que ahora nos tiene en 100,104 muertos y 1,019,543 contagios, “lo que ha logrado toda esta avalancha de información es mantenernos en estado de pánico y emociones negativas”.

Desde el punto de vista de la especialista y si bien es cierto, estas son las cifras oficiales, tendrían que ir acompañadas de un contexto, “aunque 100,000 muertos suenan muchísimo y es doloroso, es una cifra a nivel país, pero nosotros lo acotamos a nuestro espacio cercano,  sería mejor hablar de porcentajes que nos metan en contexto con la realidad sin alarmar, pero además como público lo mas importante sería saber que está la pandemia y que hay que cuidarnos con ciertas medidas”.

Agregó que probablemente el gobierno necesite dar estas cifras alarmantes como parte de la política, incluso al parecer vendrá publicidad que tendrá como eslogan “si sales te mueres”, esto, dijo la maestra, lo único que provocará será mayor angustia “creo que no es necesario que se maneje así, ya que a la par, hoy la gente está acudiendo por esta razón a los hospitales psiquiátricos, por la angustia terrible y el pánico. En este sentido la sugestión es muy fuerte y está afectando mucho”.

Lo más importante es el equilibrio en el uso de los datos, no es necesario aterrorizar a la gente y entrar en situaciones de pánico que lleven a la depresión, estrés y uso de fármacos.

Trabajar la culpa

En esta pandemia no podemos tampoco evitar el hecho de que tenemos al menos 100,000 familias viviendo un duelo por la pérdida de un familiar, en este sentido la especialista explica que se está viviendo un proceso emocional fuerte de sufrimiento ante la pérdida, pero que cada familia lo vive de maneras muy distintas y dependiendo de la capacidad de adaptarse a los cambios.

En algunos hogares, el sentimiento de culpa que experiementan los sobrevievientes que pudieron contagiar del virus a un ser querido que falleció se ha vuelto una realidad hoy en día, ante ello la especialista señala lo importante y necesario que es trabaja la culpa.

Lo principal dijo, es evitar y eliminar las culpas, ya que es un sentimiento que acompaña al duelo siempre, no solo por la pandemia. “Es importante atenderla porque esto trae más sufrimiento al que de por sí vienen cargando los sobrevivientes”.

Quien vive la culpa va a estar siempre señalando a alguien, incluso se va a culpar a sí mismo, pensará en la calidad de la atención, en los descuidos en las medidas de protección, si alguien se quitó el cubrebocas, salió de la casa, en fin, la realidad es que nunca se va a saber cómo es que la persona que obtuvo el virus y murió, lo adquirió. Esto entonces lo vuelve en una batalla absurda, “más que dedicarnos a buscar al culpable, el trabajo va en función de ayudar a desechar la culpa y verlo como un sentimiento que acompaña al duelo, además de la ira o el coraje”.

Recordó que señalarnos como culpables no abonará a la recuperación, además no hay manera de controlar la vida y la muerte de nuestros seres queridos. “No está en nosotros determinar si la gente puede vivir más o le toca morir”. Agregó que una vez que se trabajan las culpas el sufrimiento se acorta un poco y abona a la recuperación.

La especialista concluyó que este también es un momento para voltear a ver la importancia del apoyo profesional, es una herramienta, pues en muchas ocasiones lo que la gente necesita es hablar, desahogarse, alguien que le escuche y ayude a acomodar las cosas en la mente y en el corazón.  “Si se necesita ayuda hay que pedirla, no nos quedemos con las cosas guardadas”.

nelly.toche@eleconomista.mx