Una de las finalidades del Congreso Internacional sobre Industrias Culturales y Creativas, celebrado en Guadalajara desde el pasado miércoles, es compartir las experiencias de éxito en proyectos relacionados con economías a partir de las ideas. Tal es el caso de la ponencia que impartió Alejandrina D’Elia, directora nacional de Innovación Cultural de Argentina.

Su proyecto, el Laboratorio de Innovación Cultural, trabaja partiendo de la necesidad de desarrollar políticas públicas enfocadas al crecimiento de este sector a partir de las nuevas tecnologías, generando un trabajo articulado entre la sociedad civil y la academia, las instituciones públicas y privadas.

A partir de la pregunta “¿Cómo repensar los modelos de gestión?”, el proyecto desarrolló cuatro ejes de trabajo: la generación de nuevos públicos, el desarrollo económico, la inserción de nuevas tecnologías y la medición de resultados.

Desde el trabajo con las comunidades y sus necesidades específicas, como un esfuerzo para romper con el ciclo de centralización de proyectos, su equipo de trabajo presentó el Festival de las Ideas, una especie de hackathón que trabaja en cada edición a partir de las problemáticas a atender en cada caso.

Luego de replicarlo en varias ocasiones, la institución logro armar lo que D’Elia define como un tool kit, que les permite poner en práctica todo el conocimiento y experiencia desarrollada y probada en museos y bibliotecas de su país, con el objetivo de ponerlos en práctica en cualquier lugar de Argentina.

Un ejemplo de estas experiencias recolectadas a partir de la práctica fue la puesta en marcha de la tecnología en el quehacer de los museos. Caso específico fue en la Casa de Tucumán, también conocida como Casa Histórica de la Independencia, un museo en el que se comenzó a trabajar en la adopción de la tecnología para la inclusión de personas débiles visuales.

Con el uso de impresión 3D, el museo generó una réplica en tercera dimensión de su fachada, para poder ser apreciada a través del tacto. El siguiente paso fue replicar algunos objetos de la colección, a escala 1:1, para también ponerse al alcance de las manos de los visitantes. Lo que los gestores descubrieron fue que todos los visitantes, videntes o no, llegaban a tocar las piezas, por lo que la inclusión se completó con la misma comunidad.

Otros programas que han gestionado desde el Laboratorio de Innovación Cultural son los Dispositivos de Innovación Cultural y el Concurso de Innovación Cultural, ambos proyectos ligados a las facultades universitarias. En el primer caso, se trata de un programa de articulación de proyectos con universidades, en el que se busca llegar a soluciones de problemas específicos a través del trabajo de campo de las facultades específicas competentes. En el caso del concurso de Innovación, los proyectos que participan buscan atacar dos frentes, el patrimonio y los nuevos públicos.

El enfoque del laboratorio es el de trabajar desde la comunidad local, cambiar los enfoques en la innovación y crear un compromiso con el cambio, mientras trabaja articulando lo público con lo privado.