El famoso vale de cultura que estipula la ley fue transformado en “La Cultura ¡Vale!”, un programa de Acción Cultural Comunitaria que impulsa la Secretaría de Cultura (SC).

Aunque el vale de cultura se incluye en la Ley General de Cultura y Derechos Culturales, la realidad es que fue una iniciativa al vapor que se diluyó.

La Secretaría de Cultura tendría que coordinar y promover el programa de asignación de vales de cultura con “la participación del sector cultural y privado, de las entidades federativas, de los municipios y de las alcaldías de la Ciudad de México para incrementar el acceso a la cultura de los sectores vulnerables”, se lee en el Artículo 8 de dicha ley.

Por eso, el vale de cultura terminó en acciones que ya lleva a cabo la SC en su objetivo de acercar las diferentes expresiones del arte y la cultura a la población de todo el país.

El Programa de Acción Cultural Comunitaria, bautizado como La Cultura ¡Vale!, incluye las siguientes acciones: ¡Vale! Bailar, ¡Vale! Jugar, y ¡Vale! Cantar.

La nueva iniciativa es ¡Vale! Leer, destinado a hacer que la acción de las bibliotecas públicas salga de sus recintos al encuentro de lectores de todas las edades en espacios de amplia convivencia social.

“¡Vale! Leer, que promueve mensualmente en 97 municipios del país, a través de sus sistemas de bibliotecas, actividades de lectura y dinámicas recreativas en espacios públicos, incluye actividades de lectura y dinámicas recreativas en kioscos, parques, plazas y centros deportivos, entre otros espacios”, informaron las autoridades.

Un sábado de cada mes, las coordinaciones de bibliotecas públicas de los estados participantes distribuyen diversos textos para su lectura pública, así como libros de la Colección Biblioteca Infantil publicados por la Dirección General de Bibliotecas, que son obsequiados entre los asistentes a través de diferentes dinámicas.

“Mediante atractivas dinámicas de lectura en voz alta, se han difundido en diversos espacios públicos, poemas y cuentos de reconocidos autores entre los que se encuentran Guadalupe Amor, Alí Chumacero, José de la Colina, Roald Dahl, Amparo Dávila, Eliseo Diego, Salvador Elizondo, Roberto Fontanarrosa, Eduardo Galeano, Jorge Ibargüengoitia, Renato Leduc, Augusto Monterroso, Robert N. Munsch, Elías Nandino, Octavio Paz, Horacio Quiroga, Jaime Sabines, Julio Torri, Edmundo Valadés, Ema Wolf y Gabriel Zaid”, señalaron.

Además de lecturas en voz alta se organizan otras dinámicas propuestas por el propio bibliotecario, desde concursos de adivinanzas o trabalenguas, teatro en atril y talleres de pintura para niños hasta partidas de ajedrez, juegos tradicionales y presentaciones de música o danza, con el propósito de que ¡Vale! Leer sea una celebración cultural a partir de la lectura.

“En Guachochi, Chihuahua, se llevó a cabo la narración en rarámuri y español de un cuento de José Santugini. En Tulancingo, Hidalgo, se presentó poesía musicalizada en lenguas indígenas y una orquesta juvenil. En Othón P. Blanco, Quintana Roo, una persona con discapacidad visual compartió una lectura en sistema braille. En Playas de Rosarito, Baja California, se presentó un espectáculo musical acompañando las lecturas, y en Iztapalapa, Ciudad de México, se realizaron talleres de lectura y pintura, así como juegos de mesa”.

Según la información de la SC, adicionalmente, el entusiasmo provocado por el programa ¡Vale! Leer ha propiciado la participación voluntaria de la sociedad en su realización.

“Como es el caso de Arandas, Jalisco, donde los bibliotecarios han contado con el apoyo del Grupo de la Tercera Edad del DIF Municipal, y en Atoyac de Álvarez, Guerrero, donde un club local de teatro y algunos docentes se han sumado a las lecturas públicas”.

vgutierrez@eleconomista.com.mx