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La copia pirata de sí misma
Una historia sobre hallarse a uno mismo y después volverse a perder.

Todo comienza con un viaje al fin del mundo. María se va a Bergen, Noruega, lo más lejos posible de su Xalapa, Veracruz, para huir de la infidelidad de Rómulo, el único hombre al que ha amado.
Esta es una historia de huida, de perderse y después encontrarse... Para luego volver a perderse.
El amor de las luciérnagas, escrita y dirigida por Alejandro Ricaño (Xalapa, Veracruz, 1983), es una comedia deliciosa. Es como un pan con mermelada: sencilla y satisfactoria.
Como dramaturgo,Ricaño se ha especializado en ese tipo de comedias. Su gran éxito ha sido tocar exactamente en la fibra que une la melancolía con la risa.
Ricaño ha establecido así su estilo. Como prueba sus otras obras: la muy exitosa Más pequeños que el Guggenheim, el monólogo con Diego Luna Cada vez nos despedimos mejor y la pieza Un hombre ajeno, en la que tres actores interpretan al mismo personaje en una suerte de arreglo coral.
En El amor de las luciérnagas, por cierto, ejecuta la misma técnica narrativa: tres actrices interpretan a María, la protagonista. Sonia Franco, Ana Zavala y Sofía Sylwin conforman a esta mujer que está tratando de mantener unida con Kola Loka su identidad.
La máquina maldita
Entonces estamos con que María se va a Noruega para huir del desamor y de sí misma. María es escritora (dramaturga de teatro infantil, para más señas) y siente el impulso de ponerse a escribir.
Es una nostálgica, esta María, que todavía usa máquina de escribir. En un mercadito encuentra una gratis. ¡Gratis! El señor que la ofrece le advierte que la máquina tiene una maldición. Pero bien dicen que gratis hasta las puñaladas.
Esa misma tarde María se pone una franca borrachera y escribe una escena en la máquina maldita: sucede en el papel que María se encuentra a sí misma, un otro yo perfecto, sin defectos, en el tren del pueblo.
Y al día siguiente, cruda como el diablo, María, quién sabe por qué, le da por subirse al trenecito, y algo, un movimiento, un gesto, un aire de familia detectado de golpe, la hace mirar al frente del vagón y ahí está: su réplica, exacta hasta el último pelo. Así que esa era la maldición de la máquina: volver real todo lo que se escribe con ella.
María persigue a su otra yo sin conseguir atraparla. La cosa se agrava cuando la otra se regresa a México y empieza a apropiarse de la vida de la original. La copia le gana el amor de su novio, Rómulo (Pablo Marín), y hasta le cae mejor a su madre.
María, la verdadera, se siente como la copia pirata de sí misma.
En la búsqueda desesperada por la clon literaria, María tiene como aliada a Lola (Sara Pinet ), su única amiga. Son una especie de Quijote y Sancho Panza . En esa cruzada, María conoce a Ramón (Hamlet Ramírez). ¿Será que por fin halló el amor?
El amor de las luciérnagas explora la vida en los años 90 en México, la inconstancia del amor y sobre todo la identidad.¿Vale pena ser siempre quien uno es? A veces hay que liberarse del peso de la personalidad, empezar otra vez y simplemente aceptar que la identidad no es más que una serie de mentiras que uno se dice sobre uno mismo. Muchas veces es mejor borrar la página y arriesgarse en una nueva aventura.
El amor de las ?luciérnagas?
Treatro Xola ?Julio Prieto.
?Av. Xola 809, ?esq. con Nicolás ?San Juan,
Col.Del Valle?
Jueves y viernes, 8 pm.
Sábado 6 y 8 pm. Domingo 6 pm.?
Entrada: $150