Tiro de gracia se llama la nueva obra de teatro de Sergio Zurita, la tercera en la carrera del dramaturgo y director. Con las actuaciones de Juan Carlos Colombo y Adal Ramones, Tiro de gracia se estrena en el teatro del Polyforum Cultural Siqueiros. Algo que distingue a las tres obras de Zurita es su género: todas son comedias.

No tengo la intención de que me salgan las comedias, sólo es así. Woody Allen, valga la comparación, querría escribir tragedias pero lo que le salen son las comedias , explica Zurita, quien parece estar pasando por una época de plenitud personal, profesional y creativa. Recién casado, al mismo tiempo que estrena Tiro de gracia tiene en escena Homero, Ilíada.

La nueva obra refleja también esta nueva etapa de cierta madurez de temas y formas en el trabajo de Zurita.

En tus otras dos obras (No te preocupes, ojos azules y Los hermosos gitanos) un tema recurrente es la revisión del concepto de la hombría, una revisión que roza la misoginia. ¿En Tiro de gracia aparecen los mismos temas?

Hay que tener en cuenta que Tiro de gracia la escribí hace cerca de ocho años. Es una obra que llevó todo ese tiempo tratando de poner.

La he reescrito y sí, hay muchos temas que repito: hay misoginia, pero esas ideas ya las superé, ya no pienso así de las mujeres. La prueba es que me casé (risas).

Creo que lo que en realidad tienen todas mis obras en común es otra cosa -continúa-, es la obsesión con el show business, especialmente con los performers; ésos eran los hermosos gitanos de mi obra anterior y, bueno, No te preocupes era un diálogo entre Sinatra y Kurt Cobain, ambos grandes performers.

Tiro de gracia es un duelo entre dos comediantes de distintas generaciones. La comedia no es bonita, como dice Steve Martin. En esta obra trato de hablar de lo peligroso, lo tremendamente difícil que es el stand-up comedy.

Para mí un comediante haciendo stand-up es como un torero, como un boxeador o como un gallo de pelea.

¿La soledad de salir a escena?

Sí, tremenda soledad. Ese pasillito que está entre las bambalinas y el escenario es terrible, es como el pasillo que lleva al quirófano o al cadalso, un trance espantoso.

Tú te has distinguido por hacer comedia…

Es que los comediantes me resultan especialmente conmovedores, especialmente los que no son exitosos y andan ahí en la lengua. En todas mis obras hay una declaración de amor hacia ellos.

¿Qué te inspiró esta obra en particular?

La canción All Along the Watchtower de Bob Dylan. Como la canción, la obra es un diálogo entre dos outsiders. La anécdota es mínima. Lo que más me importa es el enfrentamiento entre dos comediantes de distintas generaciones.

Con Juan Carlos Colombo has trabajado ya otras veces. ¿Cómo ha sido tu relación con Adal Ramones?

Muy buena. Adal ha sido sumamente generoso conmigo. Él es una estrella y en los ensayos ha sido rápido en aprender, se ha dejado dirigir muy bien. Creo que va a sorprender a quien no crea en su talento actoral.

El teatro se ha vuelto de autoconsumo

Me gustaría que fuera todo el público que jamás ha ido al teatro. Estoy harto de ver siempre las mismas caras. Es una desgracia, pero el teatro se ha vuelto un producto de autoconsumo .

¿Por qué crees que el teatro se encuentra en crisis?

Por culpa de la gente que lo hace, por su arrogancia, por su ineptitud para atraer a la gente. Además, los teatros no son atractivos, parecen lugares inhóspitos. En la taquilla hay una chava mamona de Filosofía y Letras o un señor que te mira con cara de tú no vas a entender .

¿No será también una cosa de costos, de inseguridad?

Siempre dicen eso. Sólo sé una cosa, como decía Manolo Fábregas: Si la gente quiere ver algo, va . La gente iba al teatro en la Francia ocupada. La gente de teatro no sabe vender, no saben encontrar el equilibrio entre una referencia oscura a Beckett y alguna tontería como la obra más chistosa de la temporada .

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