Este verano se antoja épico: superhéroes, el final de la saga de Harry Potter, secuelas. En fin, parece que habrá diversión a lo grande para los fanáticos del entretenimiento y las cintas palomiteras.

¿Sabe qué? Olvídese de los X-Men, de Linterna Verde y del Capitán América: el mejor héroe es peludo, gordito y come bambú.

Sí, la buena vida es posible: Kung Fu Panda 2 es mejor que Kung Fu Panda, la original.

¿Cómo, si Kung Fu Panda es lo mejor de lo mejor?, se preguntarán algunos lectores. ¿Cómo, si Kung Fu Panda es una tontería infantiloide, tolerable solo si se tienen ocho años (biológicos o intelectuales)?, se preguntarán otros.

A los primeros: sí, vale la pena tener fe en la humanidad. Las cosas buenas pueden ser mejores.

Al segundo grupo: ¡Es una película para niños! Les digo: sí, es una película para niños, pero con una historia muy bien contada, muy chistosa, con grandes secuencias de acción y con nuevos e inesperados matices de humanidad. Para niños o no, es una película fascinante.

De pueril a adulto, del absurdo a la complejidad

Quizá es cierto lo que algunos comentaristas han señalado, que la maduración de las tramas de las cintas infantiles habla más de una infantilización de la cultura que de un crecimiento emocional del público infantil. Agregue 3D a todo y tendrá a un montón de niños con canas y problemas de colesterol. El nuevo cine, pues, es escapista o no es.

Pero ese debate es harina de otro pastel. Lo cierto es que de manera afortunada Kung Fu Panda 2 pertenece a esta nueva ola de cintas para niños que parecen más bien hechas para los adultos, llenas de guiños a cintas clásicas de artes marciales (y especialmente a la serie televisiva Kung Fu , pequeños saltamontes) y de un humor que pasa del absurdo a la complejidad sin transición aparente.

Todo gracias a una crisis de identidad.

El panda Po (interpretado por Jack Black en inglés y por Omar Chaparro en español) ha cumplido su sueño imposible de convertirse en el más grande guerrero kung fu, pero su felicidad no está completa: de pronto se encuentra teniendo visiones de su pasado donde no todas las piezas embonan. Lo cual lo lleva a confrontar a su padre, un ganso.

Como recordaran los fans de la primera parte, el parentesco de Po con su papá nunca se cuestiona, como si ser de diferente especie no significara nada extraño en la China milenaria donde sucede la historia. En Kung Fu Panda 2 el misterio se resuelve: Po es adoptado. La aventura será develar su origen y saber qué pasó con sus verdaderos padres.

Hay, por supuesto, un archirrival que enfrentar. Shen, un soberbio pavorreal de personalidad nazi, del tipo que cree en las profecías y el genocidio como camino a la felicidad (cualquier parecido con Lord Voldemort de Harry Potter es imaginación de la gente, Voldemort no es un pavo).

Pero eso es el mero comienzo de la trama. No revelaremos más porque gran parte de la diversión de Kung Fu Panda 2 es ver como minuto tras minuto supera nuestras expectativas.

El mejor héroe es peludo, gordito y come bambú. Y tiene amigos

El misterio: Po confronta a su padre, un ganso.

El archirrival: Shen, un soberbio pavorreal de personalidad nazi.

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