Federico Kampf lo tiene claro: Dubái es hoy lo que en su momento fue Italia para el Renacimiento o Nueva York para el muralismo mexicano del siglo XX.

Ahora los mecenas no son los Médici o los Rockefeller, sino los jeques de los Emiratos Árabes Unidos.

Federico Kampf (Ciudad de México, 1981), destacado muralista mexicano contemporáneo, con obra monumental realizada en Italia, Estados Unidos y Cuba, partirá a principios de noviembre al emirato de Dubái, en el marco de la Expo 2020, con un contrato abierto para realizar diversas obras de arte de gran formato.

El mayor reto que lleva en su mente es crear el mural holográfico más grande del mundo, sobre una triple pared de 300 m² en altorelieve,  “que al final va a dar un efecto como de holograma; será un mural en tres planos y con tres realidades diferentes” y la temática será la física cuántica y la migración”, comparte Kampf con El Economista.

La pintura se realizará en tres planos para lograr el efecto del holograma generando así una experiencia cinética para el observador, es decir, las figuras, formas y gama cromática del mural cambiarán de acuerdo al movimiento del mismo espectador. Es lo que él llama Modelo Holográfico de la Realidad.

Ciencia y migración

El conocimiento y la migración han sido dos elementos que han acompañado al ser humano desde siempre, sostiene. “El hombre desde que es homo erectus ha sido nómada y se ha movido constantemente y ha buscado en la ciencia la manera de alcanzar sus objetivos, esa es la idea central, dice el artista y filósofo.

“A mí me encanta este tema, hace dos mil años se hablaba de eso y se va seguir hablando porque finalmente también nos habla de la conciencia, de la inclusión, del amor hacia el otro, que al final es hacia uno mismo; todos somos parte del todo”, reflexiona.

A diferencia del mural urbano, o street art, Kampf emprenderá un mural contemporáneo pero basado en las técnicas del mural académico, que busca la armonía arquitectónica y combinar las técnicas ancestrales del fresco, el temple y el encausto. “Será todo a mano, sin intervenciones digitales, porque mi propuesta es regresar a las bases académicas en los procesos de arte pictórico, pero proyectando al futuro”, dice.

“Yo estoy retomando las técnicas ancestrales porque me siento heredero de ellas; Rivera, Orozco y Siqueiros recuperaron el fresco (en el siglo XX) pero ya en Teotihuacan había fresco hace dos mil años”.

“Mi obra, sin buscarlo, se aproxima más a la escuela italiana, pero me siento técnicamente muy ligado a la escuela mexicana”, asegura.

Federico Kampf comparte que en su obra la anatomía humana es esencial, pero en la negociación para hacer el mural holográfico se determinó que no podría haber cuerpos desnudos, tampoco temas religiosos, pero él insiste en que, sin hacer explícitas las partes genitales, el cuerpo humano debe estar presente en el mural

Federico Kampf, abogado y filósofo de formación, busca crear una síntesis entre el arte clásico y el contemporáneo.

La mujer, la contradicción filosófica, lo sagrado y lo profano, la identidad mexicana y la física cuántica son su materia prima.

Su obra es surrealista, neobarroca, contemporánea y disruptiva, en concordancia con sus pilares narrativos estéticos, que se fincan en las corrientes artísticas clásica grecolatina, surrealista y contemporánea.

francisco.deanda@eleconomista.mx