Las predicciones meteorológicas que advertían altas temperaturas para Europa, especialmente al oeste del continente se han cumplido. Durante el día, países como Francia, Alemania, Grecia o España han tenido temperaturas cercanas o superiores a los 40 grados y por la noche están por encima de los 20.

La ola de calor que sofoca al continente europeo se intensificará aún más y de acuerdo con las instancias meteorológicas locales, llegará a nuevos máximos este jueves y el viernes.

Los países continúan con alertas para la población y las medidas de protección se intensifican, ya que en estos lugares aún se recuerda la ola de calor en Francia, que en agosto del 2003 causó la muerte de 15,000 personas.

De acuerdo con Météo-France, estas rachas de calor no tienen precedentes para un mes de junio desde 1947, por su intensidad; sin embargo, en latitudes como la nuestra nos preguntamos ¿por qué hay tanta expectativa si para nosotros estas temperaturas son comunes en algunas regiones del país?

Para ello entrevistamos al ingeniero Reynaldo Pascual Ramírez, representante del Servicio Meteorológico Nacional, quien explica: “Este fenómeno conocido como ola de calor es un periodo prolongado de días consecutivos que exceden cierto umbral, no hay una definición única, hay quienes dicen que bastan tres días, otros cinco; lo que se podría decir es que los días se relacionan a un clima local y son fenómenos ocasionados por sistemas de alta presión que inhiben la formación de nubosidad y con ello se aumenta la temperatura”.

Confirmó que la ola de calor que azota Europa no se relaciona con algún efecto en el continente americano ni se puede comparar.

“Para esta región en Europa se trata de un clima más templado, por lo que sus umbrales son más bajos, para ellos, temperaturas entre 38 y 40°C son de mucho calor, cuando, por ejemplo, en México esto no representaría una contingencia necesariamente”, explicó.

Dijo que esto se debe a la posición geográfica de la región. En Europa, países como Francia, España, Alemania, están más alejados de la línea ecuatorial, lo que hace que sus valores de temperatura máxima sean más bajos. En nuestro caso, estamos prácticamente en la zona ecuatorial, con climas tropicales y para presentar una alerta tendríamos que estar rebasando los 45 a 48°C.

El ser humano entonces está adaptado a cada región y las consecuencias son diferentes. Un ejemplo claro sería si invirtiéramos la situación y una ola de frío de cinco grados atacara nuestro país, “nos estaríamos congelando, pero para Europa esto sería habitual”.

¿Qué esperar para México?

El especialista asegura que México es susceptible a sus propias ondas de calor, no comparadas con las europeas, “normalmente esto se da antes de que inicie la temporada de lluvias. Este año, afortunadamente ya está empezando el periodo, al menos, en las regiones centrales al sur del país, esto hace que las temperaturas máximas disminuyan, por lo cual es poco probable que se presente un evento de estas características en el país”.

Aun así, Pascual Ramírez confirmó que, las lluvias este año se esperan en menor cantidad de lo que habitualmente cae, “estamos esperando lluvias, pero con una condición más seca en toda la temporada (junio, julio, agosto y septiembre)”.

Agregó que, en el noroeste del país, en estados como Sonora, Sinaloa y el occidente de Chihuahua sí están experimentando temperaturas por arriba de los 40°C como temperatura máxima, pero sin estar asociada todavía a una onda cálida.

Sobre si estos comportamientos del clima pueden ser atribuibles al calentamiento global que aparentemente es la causa del cambio climático, aseguró que no es fácil hacer una atribución directa de estos fenómenos, pues convergen muchos factores. “Lo que sí estamos observando es que las temperaturas medias a nivel global se han incrementado en los últimos años”, pero las respuestas sobre el incremento aún no tienen una respuesta única.

Por último, Pascual Ramírez confirmó que la medición del fenómeno es fundamental para obtener respuestas a futuro y México se está preocupando por observarlo. “Tenemos redes de observación en observatorios meteorológicos y estamos compartiendo información con los centros mundiales”, esto se trata de un trabajo colectivo.

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