Agobiado, tras haber recibido a una multitud de reporteros y camarógrafos que llegaron a trastornar la rutina de su laboratorio, tras contestar decenas de llamadas, el doctor Arturo Álvarez-Buylla pide tiempo:

"Se que habíamos quedado a esta hora, pero me muero de hambre, no he podido ni comer con todo esto, ¿me llamas en unos cinco minutos en lo que me como algo?". La algarabía no es para menos, pues Álvarez-Buylla obtuvo el Premio Príncipe de Asturias de la Investigación Científica y Técnica por una serie de descubrimientos que cambiaron por completo la investigación sobre el cerebro.

En contra de lo que todavía hasta hace poco se enseñaba en las escuelas, Álvarez-Buylla y su equipo descubrieron que hay formación de nuevas neuronas después del desarrollo embrionario e inclusive en las etapas adultas.

Más allá de que estos descubrimientos pueden servir eventualmente para curar enfermedades de las llamadas neurodegenerativas (como el Alzheimer), los descubrimientos de este equipo estuvieron entre los primeros que empezaron a mostrar al cerebro como una entidad dinámica y cambiante aun en la etapa adulta.

Este premio se concede sobre todo a la investigación que realizaste en los 90 en la Rockefeller University, ¿verdad?

Entiendo que el premio se da a una carrera y a una serie de descubrimientos, muchos de ellos hecho por mis estudiantes, que han resultado ser relevantes.

Pero efectivamente, en los 90 fui al laboratorio de Joseph Altman, el otro al que le han dado el premio, que hizo los descubrimientos más novedosos en el campo al encontrar regeneración neuronal en canarios. Yo empecé a trabajar en mamíferos.

Y una serie de estudiantes que pasaron por mi laboratorio hicieron una serie de descubrimientos asombrosos y eso fue la base de lo que vino después, pero ya buena parte del trabajo se ha hecho aquí en la UCSF.

Esto de la regeneración de las neuronas contravino las creencias que había en biología hasta hace relativamente poco, ¿como fue que se les ocurrió que podía estar sucediendo?

Insisto, el pionero fue Altman. Pero es que efectivamente era muy difícil pensar que en el adulto pudieran seguir existiendo en el adulto los mecanismos embrionarios de la formación de neuronas: las células madre, el sistema de guías que llevan a las células al lugar que ocuparán en el adulto y los sistemas de ensamblaje.

Hicimos descubrimientos asombros e inesperados ya desde mi doctorado.

Entonces demostraste que la regeneración puede ocurrir in vitro (literalmente en el vidrio, en las cajas de Petri del laboratorio), pero qué saben de lo que sucede in vivo (en animales vivos).

Uno brillante estudiante español que pasó por mi laboratorio, Carlos Lois, desmostró que las células en las paredes de los ventrículos laterales, que son las cavidades llenas de líquido dentro del cerebro, daban lugar a neuronas jovencitas que eran unas caminantes increíbles que migraban varios milímetros hasta llegar a su lugar.

Después encontramos el mecanismo por el cual migraban y también fue una sorpresa porque lo hacen como en cadena sin los sistemas de andamio que usan durante el desarrollo embrionarios.

Después de eso, el otro hallazgo importante fueron las células madres de estas neuronas, y eso lo hicimos a finales de los 90. Todo eso cambió la forma en que veíamos al sistema nervioso.

Nos asombró a nosotros mismos e hicimos muchos experimentos para asegurarnos de que era cierto. Y surgió una gran competencia y rivalidad con otros grupos que sugerían que estábamos equivocados. Pero algunos de eso grupos han confirmado que teníamos razón.

Lo curioso es que las células madre que encontramos no lo parecían, tenían todo el tipo de ser glía, es decir células de soporte (las alimentan y "cuidan" a las neuronas).

Y te puedo seguir diciendo. Seguimos haciendo descubrimientos. Ahora estamos viendo qué sucede en humanos...

¿Y qué han visto en los humanos?

En los adultos sucede menos que los roedores, pero en los niños hay muchísima migración y producción de células nuevas.

Qué nexos has mantenido con México

Bueno, los nexos familiares, por supuesto, mi padre ya se retiró, pero mi madre todavía trabaja en un laboratorio allá. Así que voy con frecuencia y veo estudiantes y a los que fueron maestros a los que les tengo mucha admiración. Respeto mucho la investigación que se hace con mucha imaginación y en condiciones, pues, bastante precarias muchas veces.

Me imagino que no fue fácil tomar la decisión de quedarte a vivir en Estados Unidos...

Yo no salí de México pensando que no iba a regresar [...] La idea de mis maestros que fueron pioneros en la propuesta educativa de la Investigación Biomédica, era generar investigadores que iban a ocupar los centros de investigación que se suponía se iban a formar en ese entonces. Pero esto nunca sucedió. Hubo un cierto crecimiento pero muy pequeño.

Un grupo de nosotros intentamos regresar a principios de los 90, pero hubo complicación tras complicación y los presupuestos para montar laboratorios era pequeñísimo. Y poco a poco empecé a echar raíces aquí. Mis hijas nacieron en Nueva York, mi mujer es de Conectituc y también está el ambiente científico tan estimulante que se vive en la Universidad de California en San Francisco, y pues estoy muy contento aquí.

¿Qué rescatarías de ese que era un programa piloto de Investigación Biomédica Básica, que toma a unos chavos recién salidos de la prepa y los pone a investigar?

Creo que fue una idea genial. Yo llegué muy bien preparado a la Rockefeller. Creo que debía fomentarse mucho más tanto la investigación como la educación en México. Creo que lo que necesitan entender los estudiantes desde muy temprano es que el conocimiento no es algo estático que ya está ahí, sino que hay mucho por descubrir. Muchas veces la educación es sólo descriptiva de lo que ya se sabe y no hay el estímulo para encontrar lo que no se sabe.

Claro que no tiene sentido generar investigadores creativos si no hay fuentes de trabajo para ellos, es material perdido que va a salir de México.

No será en Nobel, pero el Príncipe de Asturias es un premiotote que le dieron, sin ir más lejos a la UNAM. ¿cómo crees que modificará tu vida?

Pues hoy ha sido terrible, muchas entrevistas, muchos mail por contestar, apenas he podido contestar un par de preguntas de mis estudiantes que están trabajando en el laboratorio y me siento culpable.

Además está la sensación de que la ciencia es un trabajo de equipo, que hay mucha gente que merece el premio conmigo. Pero espero que todo se vaya decantando para bien, para que podamos seguir haciendo ciencia y para seguir disfrutando de la vida y de lo que hacemos.