El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, emitió un decreto que será publicado próximamente en el Diario Oficial de la Federación para reformar el artículo 37 del Reglamento de la Ley Federal Sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos a fin de facultar a la Secretaría de Cultura para solicitar en préstamo, para fines de estudio o exhibición pública en México, bienes arqueológicos, artísticos e históricos que se encuentren en el extranjero.

De acuerdo con el portal de la Comisión Federal de Mejora Regulatoria (Conamer), se subió con fecha 1 de diciembre de 2020 un anteproyecto de “Decreto por el que se adiciona un artículo 37 Ter al Reglamento de la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos” y que a la letra dice:

“Artículo 37 TER.- La Secretaría de Cultura, previo acuerdo con el Presidente de la República y  con la opinión favorable de la Secretaría de Relaciones Exteriores, podrá solicitar el traslado temporal, con el propósito de estudio o exhibición pública en el país, de aquellos bienes muebles que de conformidad con la Ley y el presente reglamento pudieran considerarse como  monumentos arqueológicos, artísticos o históricos que se encuentren en instalaciones de gobiernos o institutos culturales y científicos extranjeros. Dicho traslado deberá llevarse a cabo de conformidad con los instrumentos y disposiciones jurídicas aplicables en la materia”.

El presidente de la República invoca en el “Considerando” del decreto el derecho a la cultura que establecen para toda persona la Carta Magna, la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el Pacto Internacional de los Derechos Económicos.

Con esta modificación al Reglamento de la Ley Federal Sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticos e Históricos se abriría la puerta para traer temporalmente, para  las conmemoraciones del 2021, bienes arqueológicos e históricos de gran valor, como el llamado Penacho de Moctezuma o los códices prehispánicos que solicitó en octubre pasado el presidente López Obrador, a través de su esposa Beatriz Gutiérrez Müller, a los gobiernos de Austria, Italia y Ciudad del Vaticano.

Un guiño para El Vaticano

Cabe recordar que pasado el 26 de octubre el nuncio apostólico en México, Franco Coppola, respondió que El Vaticano no prestará los códices prehispánicos solicitados por el mandatario mexicano, toda vez que -dijo- “a México no se le puede prestar nada porque la ley de México impide regresar las cosas que se prestan porque son monumentos históricos”.

Y en efecto, el artículo 27 de la Ley Federal Sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos señala que “Son propiedad de la Nación, inalienables e imprescriptibles, los monumentos arqueológicos muebles e inmuebles”, y el artículo 28 los define como “los bienes muebles e inmuebles, producto de culturas anteriores al establecimiento de la hispánica en el territorio nacional, así como los restos humanos, de la flora y de la fauna, relacionados con esas culturas”.

Con esta adición al reglamento, un buen recurso legal (salomónico), el gobierno de México estaría facultado para solicitar las piezas en préstamo y regresarlas a sus actuales custodios sin contravenir la ley federal ni renunciar a la inalienabilidad e imprescriptibilidad que México reclama sobre esos bienes, en caso de que los gobiernos o instituciones extranjeros que resguardan esos monumentos que son de interés nacional accedan a un acuerdo con las autoridades de la nación.

El penacho, una “misión imposible”

Parece poco probable que esta nueva disposición sea suficiente para allanar el traslado del Penacho de Moctezuma, que se encuentra resguardado en el Museo de Etnología Weltmuseum, en Viena, ya que como bien dijo el propio presidente López Obrador, “es una misión imposible”, y no sólo porque “los austríacos se han apoderado por completo” de él, como aseguró el mandatario en la conferencia matutina del 13 de octubre, sino, sobre todo, porque desde el 2010 una comisión binacional de la que formó parte la restauradora María Olvido Moreno Guzmán, del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, junto con Christian Feest, que en ese entonces era director del museo vienés, sugirió que la pieza no podía viajar en avión debido a las vibraciones que podían dañarlo de modo irreversible.

Y hace menos de dos meses, Gerard van Bussel, curador de las colecciones de América del Norte y Central del Weltmuseum, refrendó a la agencia EFE que el penacho que no podrá ser trasladado a México, “al menos en los próximos diez años”. “Es una pieza demasiado frágil, ya que está formado principalmente por material orgánico, y cualquier vibración en el aire o la carretera lo destruiría. Me gustaría conocer a la persona dispuesta a asumir esa responsabilidad”, sentenció el curador.

El decreto presidencial de referencia entrará en vigor al día siguiente de su publicación en el Diario Oficial de la Federación, cuya fecha aún no se ha establecido, precisa el portal de la Conamer.

Formulación del art. 37 TER

“Artículo 37 TER.- La Secretaría de Cultura, previo acuerdo con el Presidente de la República y  con la opinión favorable de la Secretaría de Relaciones Exteriores, podrá solicitar el traslado temporal, con el propósito de estudio o exhibición pública en el país, de aquellos bienes muebles que de conformidad con la Ley y el presente reglamento pudieran considerarse como  monumentos arqueológicos, artísticos o históricos que se encuentren en instalaciones de gobiernos o institutos culturales y científicos extranjeros. Dicho traslado deberá llevarse a cabo de conformidad con los instrumentos y disposiciones jurídicas aplicables en la materia”.

El Penacho de Moctezuma

Es una joya del arte plumario del México prehispánico, cultivado por siglos por expertos amantecas, que se encuentra actualmente resguardado en el Museo de Etnología Weltmuseum, en Viena.

Está confeccionado con más de 400 plumas de quetzal, martín pescador, pájaro vaquero, espátula, charlador turquesa y otras aves no identificadas, anudadas a una estructura en forma de abanico de 27 varillas y está adornado con botones de latón con chapa de oro. Tiene una altura máxima de 116 cm, un ancho de 178 cm y pesa alrededor de un kilo. Data de por lo menos 1520.

francisco.deanda@eleconomista.mx