El primer trimestre del 2021 para la industria editorial mexicana en apariencia no luce tan desfavorecedor como lo fueron varios periodos del año pasado, que sumergió en un clima de incertidumbre a gran parte de los rubros comerciales, incluyendo al comercio de libros impresos.

De acuerdo con la plataforma de medición Nielsen Bookscan México, con cobertura estimada en el 80% de los puntos de venta físicos del país, entre librerías, supermercados y tiendas departamentales, al cierre de la semana 13 del año en curso, es decir la que corrió entre el 28 de marzo y el 3 de abril de 2021 se han vendido 3 millones 683,273 libros impresos.

Esta cifra por la venta en unidades representa una diferencia de -3.7% comparada con el mismo periodo del año pasado, que corrió casi en su totalidad sin las restricciones de la pandemia, excepto por una última semana, puesto que fue a partir del 23 de marzo cuando se declaró el cese de actividades consideradas no esenciales, entre ellas la industria del libro en un principio.

Sin embargo, la facturación por esas mismas unidades fue de 888 millones 298,701 pesos, lo que representó un crecimiento en valor de 5.9% en comparación con el mismo periodo de 2020.

“En las primeras 10 semanas del año el mercado continuó cayendo”, declara David Pemán, director de Nielsen Bookscan México. “Estamos comparando este periodo covid contra las primeras semanas de 2020 donde todavía no sabíamos lo que se nos venía encima. Pero ya desde las semanas 11 y 12 (del 2021) el mercado ha empezado a recuperarse porque ya estamos comparando este momento con ese primer gran bloqueo que se produjo en abril y mayo de 2020”.

Explica que la diferencia entre unidades, a la baja, y de valor, que ha resultado a favor, es que se vendieron menos libros, pero los libros que se están vendiendo son más caros.

“Al cierre del año pasado, el precio promedio de un libro en México aumentó 21 pesos. Eso es muchísimo porque el editorial es un mercado muy estable. Que los precios aumenten aproximadamente un dólar es algo que no se había visto. Por eso las unidades caen más que la facturación”.

La industria en México comienza a caminar

Por su parte, Juan Luis Arzoz Arbide, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem) celebra que “afortunadamente las librerías abrieron en febrero pasado, una vez que pasamos a semáforo naranja. Entonces comenzó a caminar la industria, hubo novedades en el mercado y tránsito en las librerías”.

Las tablas semanales proporcionadas a este medio por la agencia de monitoreo muestran que el periodo más bajo de las ventas fue durante la segunda semana del año, con -29.6% en volumen, y -26.4% en valor, mientras que el periodo de mayor recuperación fue precisamente la semana 13 (primera de abril), con un incremento del 120.2% en ventas y 149% en facturación, comparado con 2020.

Sobre las previsiones para el resto del año, Arzoz anticipa que la Caniem insistirá en la venta de libros al gobierno para la renovación de los acervos de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas. Asimismo, indica que al menos media docena de ferias de libro se efectuarán en la virtualidad y a pesar de que en algún punto a mediano o largo plazo se pueda volver a la presencialidad en plenitud, no se dará marcha atrás al terreno ganado en el campo virtual, tanto con la transmisión de actividades alrededor del libro como en el reforzamiento de las plataformas de venta de ejemplares en línea.

“Tengo mucha confianza en que esto se va a reanimar más pronto de lo que creemos. Hay países que ya están abriendo, como Inglaterra o España que tenemos cerca”, afirma Arzoz.

¿Cómo cerró la industria el 2020?

13’801,845 libros físicos vendidos, es decir:

  • -23.5% en volumen de ventas en comparación con 2019.

3,033’587,412 pesos facturados, es decir:

  • -20% en valor comparado con el año precedente.

ricardo.quiroga@eleconomista.mx