Con un mes todavía de actividad comercial en el 2020 y con base en los datos cuantificados hasta el tercer trimestre, en el contexto de la 34 edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL Guadalajara), la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem) compartió este martes que tiene una estimación de corte de caja anual por la facturación neta por venta de libros, en el escenario más positivo, de 8,797 millones de pesos.

Ignacio Uribe Ferrari, coordinador de la Comisión de Estadística de la cámara, puntualizó que de darse el mejor cierre posible del año la reducción sería de 22% en comparación con la expectativa generada por la industria 12 meses atrás, es decir una pérdida de 2,329 millones de pesos netos. En el peor caso posible, por otro lado, las pérdidas del año con base en lo esperado podrían ser de 3,162 millones, es decir, una caída anual de hasta 29 por ciento.

“Previo a la contingencia estimábamos que íbamos a vender 124 millones de ejemplares, sin embargo, estimamos que el decremento de venta será de 25 millones de piezas menos en el escenario más positivo. Pero en la visión más negativa, estimamos una reducción de 35 millones de ejemplares menos”.

En el caso de los puntos de venta auditados por la agencia Nielsen Bookscan México, en el caso se libros de interés general, es decir exceptuando los libros de texto, la venta hasta octubre ha tenido una reducción de 25% o 6 millones de ejemplares menos, mientras que la facturación en las cajas registradores ha tenido un decremento de 23%, lo que representa 1,230 millones de pesos menos en la venta al público.

“En 2021 requerimos retomar la actividad económica y pensando que la industria editorial fuera a crecer al ritmo de la economía nacional —2.95% según la Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado y 3.6% según la OCDE—, aritméticamente nos va a llevar aproximadamente 10 años recuperar lo que se ha perdido este año”, anticipó Uribe Ferrari.

El impacto de esta crisis en el ámbito laboral dentro de la industria editorial ha dejado mermas como la de -6.1% en septiembre pasado en el número de trabajadores freelance para las editoriales, -4.9% en marzo y -2.8% de fuentes de trabajo en junio.

Llegar al lector será fundamental

Juan Luis Arzoz Arbide, presidente de la Caniem, dijo que de darse el visto bueno desde la Cámara de Diputados para las modificaciones en torno al precio único del libro, los efectos favorables a la industria naturalmente no serán inmediatos. “Sin embargo, estamos hablando de un plazo de recuperación de 10 años y esperamos que con estas medidas sea mucho más rápida, más violenta. Insisto, el trabajo que se tiene que hacer es a través de los canales de venta. Tenemos que llegar al lector a través de las librerías, crear grupos de lectura que ayuden a mejorar la situación. Una parte importante es combatir la piratería tanto en libro físico como digital, un flagelo que nos pega durísimo”, enfatizó.

No obstante, remarcó, hablar de 10 años es meramente aritmético y añadió que un escenario ideal de redención sería de dos o tres años para llegar adonde la industria se ubicaba en 2019. “Estamos confiados que con la apertura de librerías explotará el mercado en zonas donde no ha explotado la venta a través de internet, ya sea de libros de papel como en digital, que va creciendo: creemos que este año podrían alcanzar un 4% del mercado, lo cual nos va dando más aire por esa zona. Como cámara, de tener 10 o 15 sitios de venta por comercio electrónico, hemos llegado hasta 80 sitios. Y eso se va a mantener”.

Finalmente, Arzoz Arbide anotó que si bien las ferias de libro virtuales no han resultado lo que se esperaba en términos de ventas, sus procesos de prueba y error han servido para los modelos comerciales que finalmente incorporó la FIL Guadalajara.

ricardo.quiroga@eleconomista.mx

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