Nuevos resultados de la sonda Curiosity sugieren dos fenómenos: que la presencia de metano en la atmósfera de Marte es más baja que lo que sugerían estudios previos, pero que el gas tiene aumentos periódicos.

Esto quiere decir que el metano marciano, que en la Tierra proviene casi por completo de la materia orgánica (es decir, de los seres vivos), es producido por una fuente cercana, aunque desconocida.

Los científicos, encabezados por el investigador Christopher Webster, tratan de resolver contradicciones entre las lecturas hechas por el Curiosity y otros estudios previos hechos de la atmósfera del planeta rojo, para ello trabajan con datos recogidos durante 20 meses por Curiosity en el cráter Gale, muy cerca del punto original en el que aterrizó la sonda.

Los datos demuestran que los niveles del metano estable en Marte, producto de la materia orgánica arrojada por meteoritos a la superficie del planeta y otros fenómenos, es menos de la mitad de lo esperado. La sorpresa ha sido que en mediciones posteriores la cantidad de metano tiene picos periódicos de hasta 10 veces la cantidad usual.

El gas parece provenir de una fuente cercana al cráter Gale; de acuerdo con las observaciones, el metano se dispersa rápidamente una vez que esa fuente desconocida lo expulsa.

En un estudio alterno realizado por investigadores, en la llamada Era Hesperiana hace 3,000 años, cuando el planeta era mucho más cálido y húmedo, demuestra que la proporción de hidrógeno y deuterio (el hidrógeno pesado que escapa con menor facilidad) era entonces de casi tres veces la del océano terrestre.

El misterio ahora es descubrir cómo y por qué el planeta perdió su humedad.