Rogelio Jiménez Pons, director general del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur), encabeza uno de los planes más ambiciosos hasta ahora del presidente Andrés Manuel López Obrador, el Tren Maya, que presumiblemente conectará al sureste mexicano, pero que ha sido criticado por su falta de sustento tanto científico como de consensos comunitarios para su construcción.

Durante la presentación de un proyecto ecológico encabezado por el doctor Daniel Martínez Carrera, del Colegio de Posgraduados, que utiliza el sargazo para la creación de hongos comestibles, funcionales y medicinales, se aprovechó para hablar del enfoque con el que esta administración guiará el mega proyecto del Tren Maya.

“Vamos a buscar las mejores alternativas de desarrollo y estas deben tener una base científica, real y objetiva. Tenemos que trascender a las ocurrencias y meternos a que las propuestas y obras permitan que la inversión pública trascienda a otras esferas y se multiplique”, aseguró Jiménez Pons desde las instalaciones del Foro Consultivo Científico y Tecnológico.

Dijo que no es casualidad que este mega proyecto esté encabezado por Fonatur y no por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, “esto por la visión del Presidente de tratar de tener un proyecto integral y no simples obras de infraestructura”.

Agregó que la construcción del Tren Maya es un problema de reordenamiento territorial que envuelve aspectos de conectividad, medioambientales y sociales. “El hecho de que estemos pasando por los derechos de vía ya existentes, pero que tocan reservas importantes como la de Calakmul, implica un proyecto de compromiso para esta zona, de no solamente no afectarla sino fortalecerla y eventualmente agrandarla en dimensiones, son cuestiones que tienen que tener forzosamente la orientación de la ciencia, requerimos de las bases científicas que nos permitan que las acciones sean consecuentes con el entorno”.

Efectos secundarios

El funcionario explicó que hay varias áreas implicadas en este proyecto, por ejemplo, actualmente la península depende enormemente de la introducción de alimentos desde el centro de la República, “anualmente son cerca de 180,000 millones de pesos tan solo del rubro de alimentos, de los cuales 36,000 millones pertenecen a fletes”.

También hay una serie de efectos nocivos que se han presentado con el repoblamiento de la Riviera Maya “este ha sido promovido o provocado por la especulación, difícilmente es un modelo replicable que podemos permitir que siga creciendo”.

“Es aquí donde nosotros tenemos que aprovechar estas oportunidades que se presentan... Ha habido políticas a lo largo de los últimos 70 años sumamente equivocadas en la región y podemos retomar una oportunidad de inversión pública muy importante y de grandes dimensiones para reorientar el modelo de desarrollo”.

Avances del proyecto

Jiménez Pons explicó que para los 1,500 kilómetros de vía contemplados, en el mes de diciembre salieron las bases para convocar al desarrollo del proyecto ejecutivo sobre el tramo de vía no existente (Escárcega-Chetumal-Cancún). Este incluirá los estudios de impacto ambiental y la etapa se llevará todo este 2019, si todo cuadra, se estará iniciando obra hasta el 2020.

Por otro lado, se trabaja en la rehabilitación de la obra ya existente con 4 concursos de licitación de alrededor de 1,000 millones de dólares cada uno, estos correrán a partir de abril para la parte occidental (Palenque-Escárcega-Ciudad de Campeche- Mérida- Valladolid-Cancún).

También dijo que para este año hay una serie de propuestas puntuales para los pasos de fauna, “estamos a la espera de que los biólogos definan los lugares precisos y diseño a detalle. Son distintas modalidades, por abajo, por arriba e incluso hay una especial para los murciélagos, para la cueva cerca de Calakmul, adelantó que posiblemente sea un sistema de semáforos.

Consejo científico acompañará la construcción del proyecto

Jiménez Pons además presentó al doctor en biología, Javier Velázquez Moctezuma, quien encabeza un consejo para integrar formalmente distintas ciencias y disciplinas al tema del Tren Maya.

En entrevista para El Economista dijo que este proyecto tiene retos enormes de biodiversidad, pueblos indígenas, riqueza ancestral, arqueológica y antropológica, “todo eso lo va a observar el proyecto del tren, lo va a cuidar, preservar y consolidar. En ese reto es donde convocan a la comunidad científica, para que toda esta riqueza no se deteriore, sino al contrario, el tren sea un elemento que le ayude a preservarse y consolidarse”.

Aseguró que desde el punto de vista científico el proyecto es viable, “aunque sabemos que no hay obra humana con impacto cero, serán muy importantes las medidas de mitigación que se hagan”.

Los pueblos originarios serán consultados

En cuanto a los pueblos originarios, dijo que se está preparando una consulta junto con el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, “estamos disponiendo una relación intensa con los pueblos, para que se incorporen y no nadamás vean pasar el tren, sino que lo hagan parte de su desarrollo socioeconómico”.

Concluyó que en la medida en que se tengan aportes de las diferentes instituciones, que vayan apareciendo retos y soluciones, serán materia de difusión inmediata. “Yo soy investigador y siempre he demandado que se tome en cuenta a la comunidad científica, hoy que esta gestión nos toma en cuenta no vamos a perder la oportunidad de estar participando”.