Dentro del Primer Foro Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2018, el cual presentó el estado de las políticas en este rubro para México, hubo también una serie de páneles que permitieron un acercamiento y conocimiento sobre proyectos para transformar de manera directa a la población.

Se trata de Dolphin Tanks, dirigidas a dos temas: ambiente y desarrollo, y movilidad y seguridad ciudadana. Son sesiones para discutir entre académicos el impacto que algún estudio podría tener en el bienestar de la sociedad. Los expertos opinan, discuten sobre su viabilidad, limitantes, mejoras y buscan soluciones y conexiones para capitalizar las oportunidades.

Estos proyectos tienen resultados transferibles a la sociedad con  interés no sólo comercial sino de política pública. Los proyectos participantes fueron parte de la Convocatoria del Conacyt para la Atención a Problemas Nacionales.

El reto urbano

El crecimiento urbano representa un reto para investigadores, tomadores de decisiones, empresarios y habitantes en general. el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos predice que para el 2050, 85% de la población estará en centros urbanos.

En el 2015, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, la Ciudad de México contaba con casi 9 millones de habitantes, ocupando así el segundo lugar a nivel nacional en esa categoría, lo cual implica retos de organización y coordinación en los sistemas colectivos de movilidad.

Así, el doctor Carlos Gershenson García, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), presentó su proyecto “Guiando comportamientos para mejorar la movilidad urbana”, del cual seguramente la mayoría de los capitalinos ya hemos participado.

Éste tuvo lugar en el Sistema de Transporte Colectivo Metro en el 2016 cuando, bajo el objetivo de entender la psicología de los usuarios, se instalaron en la estación Balderas un prototipo de señalamientos que les indicaban a los pasajeros el área de puertas para que la dejaran libre.

“Algo que sucedió, y que no esperábamos, es que la gente se empezara a formar para esperar los trenes, lo que no solamente hace más eficiente el ascenso y descenso, porque la gente ya no se empuja sino que lo hace más seguro, porque cuando la gente está formada hay menos carterismo y acoso sexual”, dijo el investigador a través del Foro Consultivo Científico y Tecnológico.

Gershenson colabora en un proyecto, diseñado entre el Centro de Ciencias de la Complejidad de la UNAM y la Organización de las Naciones Unidas, que pretende mejorar la movilidad urbana de personas discapacitadas. La idea es ponerlo a prueba, primero, en los terrenos de Ciudad Universitaria para luego llevarlo a otros espacios públicos urbanos.

Otro de los proyectos presentados fue el del doctor Salvador Ruiz Correa, del Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica AC, denominado “Plataforma móvil georreferenciada para el estudio interdisciplinario de problemas socio-urbanos en México (UrBis)”.

Ésta permite utilizar el teléfono móvil para documentar, por ejemplo, el ambiente urbano o saber cuántas pandillas hay en una ciudad. ¿Cómo podemos usar la tecnología para empoderar a los ciudadanos y lograr sinergias con el gobierno? Ésta fue la premisa del doctor Ruiz. UrBis es de libre acceso, con licencia gratuita siempre. Una de sus ventajas es que se puede utilizar en diferentes ciudades y en distintos contextos urbanos. “Hemos trabajado en ocho ciudades de la república, entre ellas Guanajuato, Mérida y Querétaro, en donde abordamos temas diversos para los ciudadanos, desde mapear todos los baches que hay en Torreón, hasta tocar el tópico de las pandillas en León”.

La última invitada fue la doctora Cristina Barroso Calderón, de la Universidad Autónoma de Guerrero, con el proyecto, “De Guerrero a Chicago. Migración y familias. Un enfoque sistémico”.