Luego de más de 30 días en los que el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) tuvo que enviar documentos y sustanciar adecuadamente los cambios propuestos al Reglamento del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), a petición de la Comisión Nacional de Mejora Regulatoria (Conamer) en la comunicación oficial CONAMER 21/12 del 17 de marzo pasado, a fin de dar el visto bueno al Acuerdo por el que se reforma el Reglamento del SNI, finalmente este lunes 5 de abril se envió el dictamen firmado por el comisionado nacional Alberto Montoya Martín del Campo, que permite al Conacyt proceder con las formalidades necesarias para la publicación del anteproyecto.

El documento, sin embargo, omite el análisis de los 277 comentarios que investigadores, científicos e interesados realizaron durante la consulta pública. La Conamer aclaró que no prejuzgará la legalidad del acuerdo, lo que significa que se limitó a la redacción interna del documento, pero omite opinar sobre la parte de fondo, que modifica sustancialmente la norma.

En entrevista, la doctora Brenda Valderrama, presidenta de la Academia de Ciencias de Morelos e integrante del SNI nivel II, explica que este nuevo documento es una “cirugía mayor” al reglamento, que cambia totalmente la finalidad del Sistema. “Ahora se vuelve un instrumento para reforzar la política gubernamental, ya no un instrumento para impulsar la calidad de la investigación, eso se trasmina a lo largo de todo el documento, desde el momento en que se sustituye el concepto de calidad de la investigación por mérito. Yo no sé cómo se mide el mérito, pero sí la calidad, pues llevamos 30 años desarrollando índices y métricas de calidad objetiva”.

Dijo que también se eliminan mecanismos confiables y transparentes y se renuncia a la investigación y vinculación docente, lo que afectará a largo plazo. Esto sin mencionar a los investigadores de las instituciones privadas, que mientras ellos se quedan sin estímulos económicos, se reactiva el estímulo para investigadores que desarrollen labores en la administración pública, incluyendo a las autoridades del mismo Conacyt

El dictamen, que presenta 32 modificaciones a diversos artículos del Reglamento del SNI, adiciones de párrafos a 8 artículos y la derogación de 27 artículos, “violenta el decreto de creación”, expresa Valderrama, pues este se creó en 1984 con la finalidad de reconocer la calidad, el fortalecimiento y desarrollo de capacidades en los investigadores, todo a través de la evaluación por pares.

Otra cosa que llama la atención es que el oficio llega con 27 páginas de discusión, lo que es poco usual porque normalmente los documentos que revisa Conamer están muy maduros, se llevan adecuaciones mínimas y simples. En estas páginas se tocan temas muy variados, algunos sobre administración pública, investigación, procesos, entre otros, pero al final  “entre ambas instituciones se logra darle la vuelta al tema de la legalidad para que no sea un problema para la aprobación, sin poner atención al fondo del documento que cambia la finalidad del SNI (... ) Lo que está haciendo es autoexcluirse de ese análisis y nos deja con un reglamento contradictorio al reglamento de creación”.

Valderrama asegura que esto es grave porque el que ellos (Conamer) tengan una función técnica, necesaria y correcta, no los exime de un análisis mucho más a fondo, sobre todo porque fueron avisados profusamente, pues hay más de 277 comentarios en la plataforma de Conamer alertando sobre la ilegalidad del documento y los problemas de fondo, “pero optaron por ignorar los comentarios”.

En teoría el acuerdo está listo para ser publicado en el Diario Oficial de la Federación, pero tiene que pasar por la oficina de Publicaciones del Conacyt.

A la par se tendría que revisar qué va a pasar con las comisiones dictaminadoras, “esta es una de las cosas complejas que desaparecen como las conocíamos”, concluye Valderrama.

Preocupaciones puntuales

  • Desde que el gobierno actual tuvo posesión del Conacyt, su estructura ha sufrido diversas modificaciones, se cambiaron las prioridades para becas nacionales, de extranjeros y ahora el SNI. Para diversos grupos de científicos esto pareciera apresurado, pues hacer cambios estructurales sin tener un marco jurídico acorde, podría generar inconsistencias una vez que se cuente con una nueva Ley de CTI.
  • Hasta hoy no se sabe con qué criterios serán las próximas evaluaciones para los miembros del SNI, tampoco se ha abierto la próxima convocatoria, normalmente se emitía entre diciembre y enero, lo que genera un gran riesgo de tiempo para evaluar.

nelly.toche@eleconomista.mx