Paco (no es su nombre real) vende películas piratas afuera del Museo del Chopo. Las del Óscar, algunas clásicas, varias de cine de arte . Recogió el puesto un rato para entrar al museo a ver Melodrom,un performance.

Me sorprenden todas las horas-hombre que usaron , me dice Paco a la salida, mientras curioseo su filmoteca de tres por 50 pesos. Mucho trabajo, mucho trabajo . Me parece que está sinceramente impresionado, pero no hablamos del contenido del performance.

Porque, ya en serio, ¿de qué trata un performance? ¿De que trató Melodrom?

El performance es una de las formas artísticas más difíciles de definir. Sucede de manera improvisada, pero también puede tener un guión riguroso. Puede durar 10 minutos o suceder en todo un día. En vivo o por una pantalla. O ambas.

Quizá lo único definitivo en un performance es que su objetivo es sacar al público de las formas narrativas convencionales y alterar su percepción de la realidad según los marcos usuales. Cuando el performance está en acción es natural sentir incomodidad y sorpresa: a poca gente le gusta sentir que las definiciones sobre las que se levanta su mundo se pandean con facilidad.

Por eso es difícil decir simplemente de qué trata un performance.

Pero Melodrom sí tiene un tema claro: las telenovelas. Es una telenovela subversiva, queer y pos-posmoderna.

EL CULEBRÓN OS HARÁ LIBRES

Una pantalla. Un escritorio con tres sillas. En las sillas: Gin Müller, director del performance; Katia Tirado, performancera de cepa, una de las mejores de México; Edwarda Gurrola, actriz de telenovela, quien tenga edad suficiente la recordará de Carrusel y El abuelo y yo, ya de adulta participó en La vida en el espejo, de Argos. Los tres tienen una misión: crear una telenovela subversiva. Un producto melodramático que invite a la insurrección. Para ello cuentan con la OST: Open Source Tool to Create Insurrection. Con la OST se conectan con otros dos personajes del performance: el mexicano Tiosha Bojórquez y la alemana Bini Adamczak, demoledora de los roles de género y una escéptica de la identidad.

(Bini expone la cuestión más interesante del performance: no se trata de quiénes somos ni de qué hacemos, sino de cómo nos relacionamos unos con otros. Esa cuestión salta del escenario y llega hasta lo que llamamos realidad. Si hace falta una definición del arte performática, ésta es muy adecuada).

Gin, Edwarda y Katia investigan la necesidad de crear un culebrón liberador. Es evidente el poder manipulador de la telenovela. ¿Es posible usar ese poder para la subversión?

Melodrom se convierte en una historia que mezcla romance, parodia y épica. Edwarda huye del malvado Productor, para encontrar el amor en los brazos de la Comandante Ur, conocida como She Guevara (Katia Tirado, con barba).

She Guevara es la verdadera heroína de esta telenovela. Descendiente de sangre revolucionaria, hija de dos madres, todas sus acciones son políticas y cargadas de significado.

Para lograr la insurrección masiva y vencer al Productor, Edwarda y She Guevara deben juntar todo el ADN rebelde que puedan para encender el Melodrom, una fuente universal de subversión. Su saga las llevará a la tumba del Che Guevara. Me siento como si estuviera ante la tumba de Pedro Infante o de Jim Morrison. De cualquier estrella pop , dice triste She Guevara. ¿La insurrección es posible cuando la rebeldía se ha enlatado para venderse en el supermercado?

Lo divertido de Melodrom es su uso de todos los clichés de la filosofía y el arte posmoderno. ¿Dónde termina el discurso y comienza la autoparodia? Todos los pos, los trans, los inter y demás prefijos necesarios para romper marcos se convierten en fronteras. Melodrom las cruza con desparpajo.